La alta aprobación de Elsa Noguera y Jaime Pumarejo

Con pie derecho iniciaron sus respectivas gestiones de gobierno la gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera De la Espriella, y el alcalde distrital de Barranquilla, Jaime Pumarejo Heins, dentro del grupo de mandatarios colombianos que van hasta diciembre del 2023.

La primera medición nacional a cargo de la firma encuestadora Gallup Colombia sobre los primeros dos meses, los ubica, respectivamente, en el primer lugar. A la gobernadora, la percepción ciudadana le favoreció con un 80%, mientras que en la no favorable sumó el 14%; y en el caso del alcalde Pumarejo, su puntaje de favorabilidad llegó al 79%, mientras que el no fue del 15%.

Ambos gobernantes les sacaron amplia ventaja a sus inmediatos colegas en puntuación. Detrás de Elsa Noguera se ubicó la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán, que alcanzó 65 por ciento en favorabilidad y 11 en la parte contraria; y detrás de Jaime Pumarejo, quedó la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, con 67 y el 22%.
Conocidas las cifras, las reacciones de parte de ellos son coincidentes en que deben seguir haciendo bien la tarea, incluso mejorarla aún más.

Analistas locales del diario acontecer opinaron al respecto. El experto en temas económicos Joseph Daccarett sostiene que Elsa Noguera ha demostrado, además de su carisma, toda la capacidad para llevar a cabo las funciones que tiene hoy como gobernadora.

“Creo que ahí no hay ninguna duda de la capacidad de la doctora Elsa en los distintos puestos como Tesorera, como Secretaria de Hacienda, como Alcaldesa, como Ministra; entonces creo que ahí no hay mucho que decir porque todo salta a la vista”, subraya.

“En cuanto al doctor Pumarejo sin bien no ha tenido puestos altos a nivel nacional, tiene la experiencia. No hay que olvidar que acompañó al doctor (Alejandro) Char y la doctora Elsa durante 10 años y creo que más que nadie conoce los temas de ciudad. Yo, en la campaña, dije una frase: el doctor Pumarejo es mal candidato, pero un gran alcalde. Es que él no tiene ese estilo del discurso, el de vibrar la voz y el gritar, es más un técnico, entonces nosotros estamos acostumbrados a ese político que grita, y de pronto allí le podían haber ganado otros candidatos, pero como alcalde creo que es lo mejor que pudo haber elegido la ciudad”, asegura el analista.

Daccarett subraya en que después de haber concluido con un buen reconocimiento las administraciones de Alejandro Char en la Alcaldía de Barranquilla, y de Eduardo Verano, en la Gobernación del Atlántico, los que llegan con el mismo programa de gobierno, la misma filosofía, sin choques, la misma visión de hacia dónde debe dirigirse a la ciudad y el Departamento, el reto es que deben continuar mejorando el bienestar social y económico de la región.

 

 

ESTÍMULOS PARA HACER BIEN LAS COSAS

Por su parte, Alvaro Lastra, profesor del programa de Derecho de la Universidad del Atlántico, y especializado en Derecho Constitucional, indica que los resultados de la medición son, de entrada, un estímulo para hacerlo aún mejor de lo que lo están haciendo.

“Yo creo que todo es una motivación fuerte y en el caso de Barranquilla y de la Gobernación del Atlántico yo pienso que se trata de algo bien merecido, porque realmente los resultados están a la vista. La idea es hacer las cosas bien, después que se hagan las cosas bien, siempre se va a mantener el éxito en la gestión y hacer las cosas bien significa hacerlo con ética, con profesionalismo, con entusiasmo”, manifiesta Lastra.

Agrega que a largo plazo, una buena gestión le garantiza el éxito a un gobernante, “digamos una oportunidad en términos políticos para poder aspirar, o merecer, o escalar a posiciones más altas en la región o dentro del Estado”.

A su turno, Julio César Henríquez, actual decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma del Caribe, asegura que el nivel de favorabilidad de una gestión se mide a través de la sensación y la percepción que tienen los ciudadanos de cómo sus líderes ejecutan las políticas públicas; que sea favorable es un voto de confianza para ellos, es un reconocimiento a su esfuerzo, a su dedicación y a los cambios que son notorios y notables.

“El departamento del Atlántico y la ciudad de Barranquilla han visto, en los 10 años anteriores, un proceso de mejoramiento en la infraestructura en la prestación de los servicios, y sobre todo en la protección del ciudadano en temas básicos fundamentales que estaban muy descuidados. Sin dudas que tener ese nivel de favorabilidad es un reto de continuar haciendo la gestión bien y de atacar y resolver aquellos factores que todavía la gente percibe como desafíos o perspectivas”, señala.

Destaca que en Barranquilla se respira un clima alto de legitimidad, reflejado en que la gente acepta a sus gobernantes, los apoya y se siente el progreso, la vanguardia y el liderazgo en el contexto regional, lo cual la ciudad había perdido, pero está retomando la senda.

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