El pánico económico que aprovechó China para comprar poderosas empresas de occidente

En el mundo hay más de 417 mil personas infectadas con el Covid-19 en 185 países, y las muertes por esta epidemia están cercanas a las 19.000.

El coronavirus está teniendo un fuerte impacto en los mercados internacionales y Colombia no es la excepción. Analistas precisan que el contagio más fuerte se está dando en términos de las expectativas de los inversionistas.

En ese sentido, los mercados financieros mundiales están reaccionando con muchísimo temor. No obstante, esta coyuntura ha sido aprovechada por algunas naciones para fortalecerse económicamente.

Es el caso de China, cuyo presidente, Xi Jinping, ha realizado lo que consideran los expertos como la jugada más brillante en la historia del mercado de valores del mundo.

Aprovechando el pánico generado por la expansión del coronavirus, logró crear un escenario propicio para que las acciones de grandes industrias perdieran su valor en proporciones gigantescas, para que empresarios chinos las compraran y se quedaran con el control de varias de estas compañías.

En síntesis, manipuló a tal extremo el miedo en las principales bolsas, que les aplicó una verdadera operación de “Jaque Mate” a la crema de la industria pesada mundial.

Así las cosas, mientras que comenzaron a hundirse las economías de los países donde el coronavirus avanza a pasos agigantados, China saca provecho y comienza a presentar síntomas de recuperación, que sin duda alguna se acentuarán cuando la pandemia sea controlada.

 

ESCENARIO ADVERSO

 

El gigante asiático, con más de 80.000 infectados con el coronavirus y más de 3.200 fallecidos, ya había registrado antes, en 2003, los efectos de otra epidemia (el Síndrome Respiratorio Agudo Severo, SARS), que le representó pérdidas por 50 mil millones de dólares.

 

Una vez se conoció la aparición del brote de un nuevo coronavirus en la ciudad de Wuhan, de inmediato los analistas advirtieron sobre las consecuencias negativos de este hecho en la economía china.

Y en efecto, la producción industrial se desplomó en los dos primeros meses de 2020 hasta 13,5 % interanual por el cierre generalizado de fábricas, su peor caída desde principios de 1990. Por su parte, la producción de la industria manufacturera disminuyó 15,7 %, mientras que la producción y el suministro de electricidad, energía térmica, gas y agua reportaron una caída interanual de 7,1 %.

 

LA GRAN JUGADA

Ante el actual escenario, el gobierno chino se la jugó para sacarle provecho al pánico bursátil, con miras a detener los negativos efectos económicos del COVID-19 en su economía, soportada básicamente en la producción manufacturera, que lo ubica como la mayor potencia en crecimiento.

El portal California Medios, publicó que ante la incertidumbre de los mercados, Pekín decidió comprar alrededor del 30% de acciones de empresas que se encontraban en manos de capital de Occidente.

Uno de los primeros hechos previos a esta operación de jaque mate, fue que por el tema del COVID-19 en Wuhan, el renminbi (la moneda china), comenzó a disminuir, pero el Banco Central de la nación asiática no tomó ninguna medida para detener este colapso.

A lo anterior se sumó el rumor que se difundió, en el sentido que China no contaba con tapa bocas ni recursos suficientes para combatir el coronavirus, que aunados a la decisión de Xi Jinping de bloquear las fronteras y mantener un cerco a Wuhan, produjeron una fuerte caída en los precios de las acciones (44 %) de empresas en las áreas de tecnología y química.

El artículo señala que los tiburones financieros gringos comenzaron a vender todas las acciones chinas, pero nadie quería comprarlas hasta que se devaluaron por completo. Y que ese fue el momento oportuno esperado por Xi Jinping, para concretar su estrategia.

 

Acto seguido hizo el gran movimiento en una semana entera, y sonriendo solo en las conferencias de prensa como si nada especial hubiera sucedido. Cuando el precio cayó por debajo del límite permitido, ordenó comprar todas las acciones de europeos y estadounidenses a la vez.

Señala el portal California Medios, que al completarse la jugada, los «tiburones financieros» se dieron cuenta de que habían sido engañados y llevados a la bancarrota, pero ya era demasiado tarde, porque todas las acciones habían pasado a manos de China.

 

EL CONTROL

 

Como consecuencia de ello, China no solo ganó 2.000 millones de dólares, sino que logró convertirse en el accionista mayoritario de las empresas, por encima de los  europeos y estadounidenses, convirtiéndose en “propietario de la industria pesada de la que dependen el viejo continente y el gran país del Norte. Ello conlleva a que en adelante, los chinos fijarán el precio.

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