Trump reta al coronavirus y Estados Unidos se acerca a China en contagiados y muertos

EL NORTE

Director: SANTOS SUÁREZ

 

En Estados Unidos se mantiene la tendencia de expansión incontenible del coronavirus. El número de contagiados suma más de 62.000, mientras que ya fallecieron cerca de 900 personas por esta enfermedad.

Varios sectores han cuestionado la actitud del presidente Donald Trump en esta emergencia, a la que en principio le restó importancia, atreviéndose a decir que sería pasajera y que en poco tiempo desaparecería.

Las acciones que ha tomado resultaron tardías, justamente por subestimar el poder destructor del Covid-19, que hoy tiene contra las cuerdas al mundo, por su paso devastador. En 187 países ha contagiado a más de 462.000 personas y matado a más de 21.000.

Con una marcada prioridad hacia el tema económico, semanas antes que se registrada el primer caso en Estados Unidos, Trump enviaba mensajes alentadores sobre el poco impacto que tendría en su país la presencia del virus y en ningún momento se refirió a medidas drásticas de prevención.

Con tono triunfalista siempre dijo que el virus “va a desaparecer pronto, muy probablemente para abril”. Y además, alardeaba y lo sigue haciendo, sobre el pronto hallazgo de una vacuna por parte de científicos norteamericanos.

En su momento todo esto fue refutado por expertos, incluyendo connotados científicos estadounidenses, quienes planteaban que el mandatario republicano estaba totalmente equivocado.

Sólo cuando la pandemia comenzó a tocar con fuerza los diferentes estados de su país y ante la brutal masacre del virus en varias naciones de Europa, y cuando las bolsas comenzaron a caer de manera estrepitosa, Donald Trump entendió la magnitud de lo que está ocurriendo y comenzó a restringir la movilidad de los norteamericanos y visitantes.

 

LAS ACCIONES

Por ello ordenó la suspensión de actividades académicas, prohibió las reuniones de más de 50 y luego de 10 personas, suspendió los vuelos desde Europa.  También hay cuarentena en varios Estados, como la propia ciudad de New York, que nunca dormía, pero promovida por autoridades locales, no por el presidente.

Hay quienes consideran que su demora en la adopción de estas acciones drásticas, creó las condiciones para que el virus se extendiera rápidamente en Estados Unidos, hasta el punto que después de China e Italia, es el tercer país del mundo con mayor número de casos. Y algunos expertos estiman que podría llegar a superarlos y ser el número uno en contagiados y fallecidos.

Pero Trump no pareciera estar muy interesado en que las medidas se extiendan más allá de los 15 días que inicialmente estableció de restricciones en los vuelos internacionales. Y ha planteado que el remedio podría ser peor que la enfermedad, aludiendo sin duda a los efectos negativos para la economía norteamericana.

“No podemos dejar que el remedio sea peor que la enfermedad. Cuando termine este periodo de 15 días decidiremos en qué dirección ir”, comunicó el presidente estadounidense en su cuenta de twiter, dejando entrever la posibilidad de suspender las restricciones.

En general el presidente de los norteamericanos no es amigo del aislamiento e insiste en que Estados Unidos debe permanecer abierto al mundo, a pesar del escenario actual.

Algunos analistas consideran que esta actitud de privilegiar la economía por encima de la vida, se debe a que en plena campaña por la reelección, A Trump no le conviene que se caigan los indicadores que él se ufana de haber situado en niveles históricos, porque ese es uno de los aspectos positivos de su gobierno y la bandera de su discurso reeleccionistas.

 

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