‘Vamos bien, pero no es para cantar victoria’: Secretario Distrital de Salud

Sólo en la última semana de agosto pasado, los barranquilleros conocieron el primer parte de las autoridades de salud distrital que comenzó a devolverles la tranquilidad y a bajarles el estado de angustia en el que han vivido desde el 17 de marzo, cuando en la ciudad se confirmó el primer caso positivo del Covid-19.

Desde esa fecha en Barranquilla comenzó la carrera para tener lista toda la infraestructura requerida, en especial la adecuación de las Unidades de Cuidados Intensivos.

De manera paralela, se dio la ejecución de planes de acción preventivos, como los cercos epidemiológicos, la toma de muestras puerta a puerta, sobre todo en los barrios del sur y del suroccidente en donde se iba registrando el mayor número de casos; la aplicación de la ley seca, toque de queda, pico y cédula, más la permanente vigilancia a través de patrullas entrenadas.

Los cálculos indicaban que la capital del Atlántico entraría en su máximo grado de tensión, o criticidad, a partir de los primeros días de junio hasta mediados de julio. Así lo corrobora el estudio que elaboró un equipo de investigadores del Instituto de Desarrollo Político e Institucional de la Universidad del Norte, liderado por Ángel Tuirán Sarmiento, la coordinación de Adriana Pérez Guerra y la colaboración de Ana María Navarro Cortés.

Los investigadores concluyen que las medidas restrictivas de movilidad, que se tomaron de forma temprana en la ciudad, ayudaron a mantener, por cerca de dos meses, el número de contagios en cifras inferiores a las 500 personas diarias.

DESCENSO EN INDICADORES

Ya desde mediados de julio el panorama de cifras fue cambiando hacia la disminución de los casos de contagiados, recuperados y hasta de fallecidos, incluso hubo días en los que no se reportaron muertes por Covid-19.

El más reciente reporte total, desde que empezó la pandemia en el país, del Instituto Nacional de Salud, el del 7 de septiembre, indicaba que en la capital del Atlántico iban confirmados 36.682 casos; 33.956 recuperados; y 1.635 fallecimientos.

Lo logrado hasta el momento, en criterio del secretario de Salud, Humberto Mendoza, y quien advierte, de manera constante, que no se puede cantar victoria aún, es que la comunidad, en un alto grado, terminó acatando las medidas de las autoridades sanitarias, procurando elevar el nivel del autocuidado.

El día que dio el parte de tranquilidad, el 24 de agosto, Mendoza subrayó la recuperación del 88 por ciento de los afectados, unas 33 mil personas, de las 35.000 que se llevaban en los registros, y solo el 0,2 por ciento de los pacientes graves estaba en las UCI, 86 pacientes. Además, solo 127 camas UCI, de las 669 dispuestas, estaban siendo usadas.

Días posteriores, el propio INS indicó que en el caso de Barranquilla los casos de recuperados estaban en el 91,5 por ciento; que la ciudad superaba a Bogotá, Cali, Medellín y Cartagena con la mayor de pruebas diarias PCR procesadas, con 16.800 por cada 100.000 habitantes; y remató precisando que la tasa de positividad está hoy en el 7,5 por ciento, cuando en junio pasado estuvo en el 44 por ciento.

Sin embargo, destaca que aún debe seguirse el trabajo de la toma de conciencia del autocuidado, de evitar las aglomeraciones, incluso las reuniones sociales y familiares innecesarias, así corregir el mal uso de los tapabocas sobre todo de parte de los jóvenes y mantener el distanciamiento social.

POSIBILIDAD DE REBROTE

Reconoce que existe preocupación en que se dispare el número de casos en los próximos días debido al mal comportamiento que han venido observando en muchos residentes de las localidades Riomar y Norte-Centro Histórico, por lo que se debe ser más estrictos en el autocuidado.

Para complementar el punto de vista del Secretario de Salud del Distrito, El Norte dialogó con internista y neumóloga, Ledys Blanquicett Barrios, quien es presidente de la Asociación Colombiana de Neumología y Cirugía de Tórax, capítulo Costa Norte.

Ella asegura que los resultados obtenidos obedecen a las medidas gubernamentales, sumadas al trabajo mancomunado con asociaciones científicas y la receptividad de la comunidad.

Sobre lo que viene indicó que “estamos ante un gran reto de disminuir esos indicadores, de esas cifras de nuevos contactos o de infectados y mantener también y disminuir el índice de mortalidad, de fallecidos, que si bien se han mantenido en cifras muy bajas, la idea es llegar a cero y mantenerlo”.

Subraya que la pandemia sigue y que no ha acabado. “Hay un riesgo elevado de brotes, o de rebrotes como se llama, y los países que nos llevan la delantera, tanto en la primera como ahora, ellos están en rebrotes”, advierte.

Por lo tanto señala que se requiere seguir haciendo las cosas bien, lo que pasa por mantener el autocuidado con la aplicación de todos los protocolos de bioseguridad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *