¿Es Barranquilla una ciudad sobreendeudada?

*Cifras van y vienen en torno a la situa-ción de las finanzas del Distrito. El re-ciente crédito otorgado por el BID ha puesto el tema sobre el tapete.

REDACCIÓN DE EL NORTE

Los 250 millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) le acaba de aprobar como crédito al Distrito de Barranquilla revive el debate en torno a sí la ciudad tiene la suficiente capacidad para responder, sin contratiempos, a las obligaciones ya contraídas que solo darían respiro hacia el 2035, de acuerdo con analistas.

Precisamente, en los tres últimos años, el Departamento Nacional de Planeación (DNP) viene aplicando una nueva medición a las ciudades capitales y departamentos del país sobre el rango en que se encuentra el respectivo desempeño fiscal.

El primer rango, según DNP, es ‘Sostenible’ que otorga 80 puntos a la calificación del desempeño fiscal cuando detectan que las finanzas son saludables; hay cumplimiento de los límites legales de deuda y gasto; generación de recursos propios; a largo plazo, se tiene capacidad de proveer bienes y servicios; y se cuenta con mejores condiciones de sostenibilidad financiera.

El segundo es ‘Solvente’, que califica, entre 70 y 80 puntos, a los entes que tienen finanzas saludables, pero debe mejorar sus indicadores; el tercero es ‘Vulnerable, que maneja un puntaje entre 60 y 70 puntos, y que indica que pueden cumplir límites legales de deuda y gasto, pero aún tienen alta dependencia de las transferencias y bajos niveles de inversión.

Cuando la medición del desempeño fiscal se sitúa en el cuarto rango, ‘Riesgo’, entre los 40 y 60 puntos, ya se está en el umbral del déficit; se presenta un alto endeudamiento o hay fallas en el reporte de la deuda; además, se tiene alta dependencia de las transferencias y bajos niveles de inversión.

Y el quinto rango, ‘Deterioro’, es cuando se llega a menos de 40 puntos, luego de confirmar que la entidad vive una crisis debido al déficit que registra; presenta alto endeudamiento o hay fallas en su reporte de deuda; es alta la dependencia de las transferencias; y bajos niveles de inversión.

En el caso de la capital del Atlántico no hay una ubicación precisa. Por ejemplo, informes relacionados de 2018 y 2019 generan contrariedad. “El buen desempeño fiscal del Distrito de Barranquilla ha permitido que este se ubicara, por segundo año consecutivo, en el tercer lugar entre las ciudades capitales con un índice fiscal de 81,11 puntos de 100 posibles, ubicándose al mismo nivel de ciudades como Bogotá y Medellín, referentes en desempeño fiscal en el país”, señala una comunicación de la misma Administración Distrital, refiriéndose al primer año.

LAS SUSPICACIAS

Sin embargo, el DPN advierte, según sus registros del 2019, que “Barranquilla no realizó reporte en el formulario de deuda pública del FUT, por lo cual no se tiene dato preciso de su saldo de deuda”, lo que ha despertado suspicacias en que las cosas no andan bien y la ciudad podría estar ubicada en el más bajo rango, ‘Deterioro’.

Un reporte financiero conocido por El Norte y que suscribe Gustavo Rocha Parra, secretario de Hacienda, a corte de junio del 2020, señala que el Distrito registraba un saldo de deuda, con 10 entidades bancarias y la Nación, por 1 billón 480.575 millones de pesos.

Pero en la anterior cifra no están sumados los 250 millones de dólares prestados por el BID (unos 889.000 millones pesos) con un plazo para su pago de 25 años siendo garante la Nación, más 500.000 millones de vigencias futuras aprobados por el Concejo Distrital para el Plan de Desarrollo que va hasta el 2023; en resumen, la deuda, en ese sentido, superaría los 2 billones 880.000 millones de pesos.

Por su parte, Fundesarrollo en una evaluación acerca del comportamiento de las finanzas del Distrito, en la década comprendida entre el 2008 y el 2018, sostiene que, “adicionalmente el Distrito a través de entidades descentralizadas como la Agencia Distrital de Infraestructura (ADI), posee unas obligaciones de crédito que fueron destinadas a los proyectos de canalización de arroyos reciente, donde los recursos de respaldo es un porcentaje del impuesto predial, sistema general de participaciones de agua potable y saneamiento básico y cuyo período máximo de pago va hasta el año 2035, lo que incide en los recursos disponibles para inversión y funcionamiento de la administración central”.

De allí que el organismo señale que “de acuerdo con el marco fiscal de mediano plazo 2018 – 2027, el indicador de sostenibilidad de deuda financiera regido por la Ley 358 de 1997, que no es más que la participación del saldo de la deuda financiera con los bancos y la Nación sobre los ingresos corrientes, alcanza a representar el 78,6%, muy cercano al límite máximo de 80% dispuesto por dicha ley”.

EFECTOS EN PRÓXIMO GOBIERNO

Seguidamente, Fundesarrollo reconoce que “si bien el Distrito cumple con todos los indicadores de ley de solvencia y sostenibilidad en la actualidad y a futuro de acuerdo a las proyecciones hasta el 2027, tiene el reto de financiar la inversión de los próximos períodos de gobierno, teniendo en cuenta que la deuda con los bancos y Nación tiene un plazo máximo de pago hasta el año 2025 y cuyos períodos de pago de intereses y amortización de capital más exigentes sucederán en el próximo período de gobierno”.

Sobre la situación, el director Gestión de Ingresos de la Alcaldía, Fidel Castaño, ha sido reiterativo en argumentar el buen comportamiento en los recaudos lo cual ha permitido que el panorama sea de tranquilidad. Por ejemplo, destaca que después de recuperarse la autonomía en ese sentido, pues había sido entregada a un operador privado, el promedio de recaudo supera el 65 por ciento, cuando antes no pasaba del 30 por ciento.

“Cualquier ciudad o país debe tener endeudamiento para efectos de seguir con un plan de inversiones como el que tenemos. En los años que vienen, ¿cuál será la necesidad? Depende de los planes de desarrollo que planteen las próximas administraciones, pero Barranquilla hoy, en la situación como está, es una ciudad que está siendo admirada no solamente en todo el contexto nacional sino también internacional”, manifiesta el funcionario.

De cierta manera, Fundesarrollo refuerza lo anterior al señalar en su investigación que “el Distrito ha demostrado una solidez en su gestión financiera y retomado la confianza en el nivel nacional y el sector financiero y se puede contemplar la posibilidad de utilizar la emisión de bonos de endeudamiento para el apalancamiento de proyectos de inversión claves para el desarrollo de la ciudad”.

También se suma a la conclusión del organismo, el concepto que en septiembre pasado dio la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings. “La calificación de Barranquilla refleja la percepción de Fitch frente a la capacidad de pago de la entidad y resultan de una evaluación del perfil de riesgo de ‘Rango Medio’, debido a la dependencia moderada en las transferencias nacionales y a la dinámica positiva de sus ingresos fiscales, el control sobre su estructura de gastos, el cual redunda en márgenes operativos adecuados y, además, incorpora la financiación de su plan de inversión con recursos propios y endeudamiento”. Esto dio vía libre a la emisión local de un paquete de bonos de deuda publica interna por un monto de hasta 650.000 millones de pesos.

SITUACIÓN AGRAVADA

Pero un duro crítico del manejo dado a las finanzas del Distrito, el catedrático de la Universidad del Norte, Jairo Parada, ha sido reiterativo en afirmar que “uno lo que observa es un afán de contratación pública y de concreto porque además hay una cadena de contratistas que se mueven alrededor de la Administración Distrital que se lucran de esta contratación”.

Parada también ha expuesto en varios escenarios que el endeudamiento público con vigencias futuras de la ciudad es un problema que puede incidir en el desarrollo de Barranquilla de los próximos años. “La ciudad está endeudada hasta el 2034 por varios billones”, afirma.

Sobre la señalada emisión, Parada sostiene que va a agravar las condiciones terribles de endeudamiento que tiene el distrito, que no son de corto plazo, sino que van hasta el 2034.

El Distrito ha dicho que esta decisión se dio para reemplazar cartera, pero el analista piensa que los recursos los van a usar para financiar los megaproyectos que ha anunciado el alcalde Jaime Pumarejo, como la recuperación de la Ciénaga de Mallorquín.

Sobre la buena calificación que obtiene Barranquilla por parte de las compañías de deuda, a pesar del alto endeudamiento, el catedrático asegura que estas calificaciones no incluyen deliberadamente la deuda de largo plazo ni de vigencias futuras que tiene el Distrito. “Entonces siempre aparece con una buena calificación, pero se olvidan del compromiso fiscal que está bastante grave, especialmente por la caída de los recaudos”, afirma.

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