Editorial

¿El estratégico silencio de los Char?

Por SANTOS SUÁREZ BADILLO
Director de EL NORTE

 

Luego de 12 años exitosos orientando los destinos de Barranquilla, y de un protagonismo sin precedentes, la familia Char, que sigue manteniendo el poder en la ciudad y también en el departamento, pareciera tomar un respiro y optar por un perfil bajo en estos momentos difíciles de pandemia.

Al ex alcalde Alex se le vio al inicio de la cuarentena en un video con su esposa, a quien le hacía arreglos a su cabello, y luego en la organización de recolección de ayudas para la población vulnerable de la capital atlanticense. Todo encuadrado en su rigurosa y acostumbrada estrategia de mantener su buena imagen.

Pero el virus se expandió y Barranquilla y el Atlántico crecieron exponencialmente en contagios y ambos territorios sobrepasaron a Bogotá en número de fallecidos y el sistema de salud colapsó y el panorama es cada vez más grave y muy complicado.

A esto se le suman las investigaciones por supuestos sobrecostos en la compra de mercados para la población de escasos recursos, realizadas por la administración distrital y la Gobernación. Los estragos del virus y las aparentes irregularidades le han pasado cuenta de cobro a la gobernadora Elsa Noguera y el alcalde Jaime Pumarejo, ambos del proceso político charista.

En medio de este escenario la casa Char ha guardado total silencio. Hay quienes lo consideran un distanciamiento estratégico para no salir afectados políticamente por el desplome en la aprobación de sus dos líderes.

Lo cierto es que la baja popularidad de Noguera y Pumarejo está ligada a lo que muchos consideran un desafortunado manejo de la pandemia y a las investigaciones de los organismos de control por supuestos actos de corrupción.

Al margen de estos hechos, es una pena que líderes como Alejandro Char, con aspiraciones presidenciales, no se pongan en el frente de batalla contra el coronavirus, liderando un programa agresivo de prevención.

Su aporte sería muy significativo si se tiene en cuenta su alta popularidad entre los barranquilleros que tanto lo quieren y admiran. Un mensaje suyo de autocuidado sería de mucha valía en un escenario de indisciplina social que ha contribuido a disparar contagios y muertes en la Arenosa.