Autoridades investigan causas de muerte de la jueza Vivian Polanía

La noticia del fallecimiento de Vivian Polanía Franco, jueza de control de garantías de Cúcuta, ha generado un impacto en Colombia, suscitando interrogantes que hoy están en manos de las autoridades competentes. Polanía, de 37 años de edad, fue hallada sin vida en su residencia la tarde del 17 de diciembre, y hasta el momento, las causas de su deceso son “materia de investigación”.

La jueza era una figura conocida tanto por su firmeza en expedientes de alta peligrosidad como por las constantes controversias públicas que rodearon su estilo de vida.

El hallazgo del cuerpo ocurrió alrededor de las 5:30 p. m. en su apartamento, ubicado en un sector residencial de Cúcuta. La alerta fue dada por su esquema de seguridad quienes se preocuparon al no obtener respuesta a sus llamados telefónicos.

Al ingresar a la vivienda, las autoridades encontraron a la jueza muerta junto a su bebé, de apenas dos meses de nacido. Afortunadamente, el menor fue encontrado ileso, aunque llorando, y fue puesto bajo custodia y revisión médica.

Las primeras inspecciones realizadas por la Policía Metropolitana y la Fiscalía General de la Nación no han revelado heridas de arma de fuego, cortopunzantes, ni señales de asfixia mecánica. Tampoco se encontraron cerraduras forzadas ni desorden que sugiriera un robo o una incursión violenta en el domicilio.

Aunque la falta de violencia física podría sugerir una causa natural o una decisión personal, las autoridades no descartan ninguna posibilidad, dado que Polanía manejaba expedientes extremadamente sensibles relacionados con el crimen organizado transnacional.

La jueza de la lucha contra el crimen organizado

Vivian Polanía no era una funcionaria ordinaria en el sistema judicial. Como Jueza Primera Penal Municipal con Función de Control de Garantías de Cúcuta, estaba encargada de decidir sobre la libertad o captura de miembros de peligrosas bandas criminales y organizaciones transnacionales que operan en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Su labor contra el crimen organizado le valió reconocimiento, destacándose en la dirección de audiencias concentradas cruciales, como la de Alejandro José Arias, alias El Cojo. No obstante, este trabajo también le acarreó numerosas amenazas de muerte.

La carrera de Polanía estuvo constantemente marcada por una dualidad entre su eficiencia jurídica y su presencia mediática. Era conocida como la “jueza sexy” y ganó reconocimiento nacional por su estilo de vida fitness y sus tatuajes, los cuales exhibía sin complejos en redes sociales. Este perfil generó un debate nacional sobre el decoro institucional frente a la libertad personal de los funcionarios.

Esta exposición llevó a que su vida estuviera bajo la lupa de la Comisión Nacional de Disciplina Judicial en varias ocasiones. Por ejemplo, una audiencia virtual en 2022 fue suspendida provisionalmente luego de aparecer en una audiencia por Zoom fumando y aparentemente en ropa interior desde su cama. Luego, en 2023 enfrentó procesos disciplinarios tras un escándalo en el que se difundió un video de un bailarín erótico realizando un show durante una celebración institucional del Día del Amor y la Amistad.

En múltiples oportunidades, Polanía denunció ser víctima de acoso laboral y sexual por no encajar en el molde tradicional del poder judicial, asegurando que se sentía perseguida.

Mientras las unidades de las autoridades competentes continúan adelantando los actos urgentes para esclarecer lo ocurrido, la muerte de la jueza Polanía subraya la complejidad y los peligros que enfrentan los funcionarios judiciales que deben manejar expedientes sensibles, especialmente aquellos que, como ella, operaban constantemente bajo el escrutinio público.