Delicias que surgen de los sueños de una comunidad emprendedora

*La Fundación Gases del Caribe respalda a productores de alimentos a partir del almidón de yuca en el corregimiento de Chorrera, Atlántico.

Dos años cumplidos lleva el sueño hecho realidad de un grupo de personas emprendedoras del corregimiento de Chorrera, en el municipio de Juan de Acosta (Atlántico), que ya no viene a Barranquilla a trabajar, o a buscar oportunidades laborales, sino en calidad de comerciantes a competir en el área de alimentos.

Precisamente, los emprendedores acaban de participar con buena acogida en Sabor Barranquilla 2019, la feria gastronómica por excelencia en el Caribe colombiano que le tiende la mano no solo a los más experimentados cocineros y productores de delicias alimenticias, sino que integra a quienes se abren paso en ese renglón socioeconómico.

“Ya empiezan a conocernos no solo por el empaque de nuestras rosquitas y diabolines, sino por la calidad de los mismos”, comentó con orgullo Kelly Johana Ávila Consuegra, representante legal de la Asociación Productora de Alimentos de Derivados de la Yuca, Delicias de Chorrera.

Ella entregó detalles de cómo han ido cristalizando la iniciativa a partir de una coincidencia de sueños con el gerente general de Gases del Caribe, Ramón Dávila Martínez, quien dispuso del apoyo a los 15 miembros impulsadores de la comunidad chorrerana a través de la fundación de la empresa, con el apoyo operativo de la Corporación Acción por Atlántico (Actuar-Famiempresas).

Es así como se inicia un proceso de capacitación, asesoramiento financiero y administrativo, de manera permanente, relacionado con el montaje de una microempresa especializada en elaborar productos a partir del almidón de yuca, como materia prima.

De momento, la labor se ha concentrado en producir rosquitas y diabolín, dos delicias gastronómicas tradicionales de la región Caribe, en una planta propia, pero la intención es diversificar, incluso hasta llegar a cultivar la yuca amarga para que la cadena productiva sea más completa.

“Estamos posicionando nuestros productos en Barranquilla y agradecidos con la ayuda que la Fundación Gases del Caribe nos ha brindado a todo el pueblo. Se ha sentido el cambio al ver que 15 familias se han visto beneficiadas con el proyecto y es una forma de no tener que trasladarse a Barranquilla para trabajar sino que allí mismo, en el pueblo, se puede elaborar”, agregó Kelly Johana.

Destacó que la comercialización de lo producido ya cuenta con una especie de red en Barranquilla de la que hacen parte universidades, empresas y entidades que han respaldado el proceso, el cual está amparado con la acreditación del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) para la manipulación de alimentos; más la disposición permanente de un técnico especializado que está atento para que el proceso se cumpla bajo estrictos estándares de calidad.

Por su parte, María Elena Consuegra Donado, miembro de la Asociación Delicias de Chorreras, comentó que en la preparación de las rosquitas y los diabolines, proceso que dura una hora aproximadamente, adquieren los productos a campesinos y pequeños productores de la región, como es el caso de la compra de queso costeño y huevos, lo que se traduce en una ampliación de las oportunidades laborales.

Dentro de las metas inmediatas buscan fortalecer la esperanza de ampliar la frontera comercial, mediante la promoción y la producción en otras regiones de la Costa Caribe, contando con el apoyo de la Fundación Gases del Caribe, entidad que se siente comprometida en seguir haciendo realidad sueños de comunidades que lo necesitan en el Atlántico, como las de Chorrera, de tal manera que convivan con dignidad.

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