febrero 27, 2024

Eduardo Pulgar, el senador de los escándalos

Tres escándalos en los últimos seis meses ratifican que el dirigente político y actual senador de la República, Eduardo Pulgar Daza, está destinado a estar en medio de polémicas nacionales, pero no propiamente por una buena gestión como congresista sino en situaciones que despiertan suspicacias y ligadas con actos de corrupción.

El caso más reciente es la revelación hecha por el periodista independiente Daniel Coronel el pasado domingo, en el espacio virtual ‘Los Daniel es’ que comparte con Daniel Samper Pizano y Daniel Samper Ospina, en donde revela grabaciones del senador Pulgar tratando de sobornar a Andrés Rodríguez Sáez, abogado huilense cuando, en el 2017, se desempeñaba como juez promiscuo de la República en el municipio de Usiacurí.

El soborno iba dirigido a que el juez Rodríguez favoreciera, jurídicamente, los intereses particulares de una fracción de la familia Acosta, dirigida por Luis Fernando Acosta Osío, dentro de la lucha por el manejo de la Fundación Acosta Bendeck que administra la Universidad Metropolitana y el Hospital Universitario Metropolitano, en Barranquilla.

Pulgar sugirió el pago de unos 200 millones de pesos por el “favor” que debía hacer el juez, bajo el argumento de que los Acosta le ponían una buena cuota de votos en cada elección que él lidera. El juez, que había grabado la conversación, se negó a las pretensiones del honorable senador, pero solo tres años después es que es revelado el caso.

Ante la denuncia de Coronell, la Procuraduría General de La Nación abrió investigación preliminar al senador atlanticense, y entre los que serán citados está el exalcalde de Usiacurí, Ronald Padilla, quien fue quien llevó el juez ante el controvertido congresista.

Por su parte, el Partido de la U, colectividad política en la que milita Pulgar, emitió un comunicado en el que “rechaza cualquier violación a la normativa penal, respeta el debido proceso y está presto a colaborar con toda investigación de carácter judicial en que se involucre a cualquiera de sus miembros”.

Y agrega que “el Partido de la Unidad no puede, ni debe adelantarse a dar juicios de valor en temas tan sensibles que requieren una investigación por parte de las autoridades judiciales competentes, ni al debido Proceso como es el Derecho de todo ciudadano”.

Se ha esperado un pronunciamiento del cuestionado senador, pero el silencio ha sido elocuente.

 

OTROS ESCÁNDALOS

Hace menos de un mes, en el lobby del exclusivo edificio Grattacielo, norte de Barranquilla, en donde reside, el senador Pulgar se fue a los golpes con el declarado insubsistente secretario de Salud del municipio de Soledad, Luis Fernando Fábregas, luego de mutuas recriminaciones.

Lo que trascendió del incidente es que Fábregas se negó a firmar un contrato de más de 3.000 millones de pesos que favorecían a una firma médica de Pulgar, pero que aparece a nombre de terceros y por eso el actual alcalde Soledad, Rodolfo Ucrós, cuñado de Pulgar, lo declaró insubsistente.

Otro hecho ocurrió en marzo pasado cuando comenzó el aislamiento social por lo de la pandemia del Covid-19. En una de sus fincas, en zona rural del municipio de Polonuevo, el congresista organizó una parranda, incluyendo riñas de gallos finos, con allegados entre ellos el actual alcalde Santo Tomás, Tomás Guardiola, de su grupo político. Trató de explicar que ese hecho había sido en los días del Carnaval de Barranquilla, pero como lo delataba un tapabocas que tenía puesto, explicó que la prenda era porque estaba resfriado.

Cuenta un analista político que el senador es muy dado a resolver sus diferencias desafiando al adversario a darse trompadas. Así pasó en una ocasión con el entonces concejal Enrique Cumplido durante una celebración en una finca cercana a Barranquilla; también se fue a los golpes con quien, por varios años, fue su mentor político, el actual senador conservador Efraín Cepeda; y con el ex contralor del Departamento, Luis Carlos Pertuz.

También estuvo metido en un hecho de corrupción, junto con otros concejales, en el que fueron cobrados más de 5.000 millones en el Concejo de Barranquilla mediante argucias de falsos empleados de esa corporación.

Pulgar había sido destituido e inhabilitado por 18 años para ejercer cargos públicos y ser elegido a corporaciones públicas, a raíz del anterior hecho. Sin embargo, siguió haciendo política a través de quien era, en esa época, su esposa Karime Motta, elegida senadora y quien fue clave en los votos que permitieron la reelección como procurador de Alejandro Ordóñez.

Ordóñez revisó el caso de Pulgar, echando atrás toda decisión en su contra despejándole así el camino para volver a la vida política activa y de paso a los acostumbrados escándalos.

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