El mal panorama de bajas ventas y locales comerciales cerrados en Barranquilla

*EL NORTE constató directamente que en 11 centros comerciales hay 241 locales sin actividad. Y en las calles 72, 76 y 77 cerca de 120 también siguen cerrados.

Por SANTOS SUÁREZ BADILLO
Director de EL NORTE

El impacto negativo de la pandemia en la economía del país se ha venido reduciendo en la medida en que diferentes sectores de la industria, el comercio y diversos servicios reanudaron sus actividades; sin embargo, aún falta mucho por avanzar hacia una recuperación plena con la que se vuelvan a generar los miles de empleos que se perdieron.

En el caso de Barranquilla una de las actividades más golpeada es sin lugar a dudas la comercial, que aún no alcanza ni la mitad de la dinámica que registraba antes que apareciera el virus en esta ciudad y la aplicación de las restricciones implementadas por el gobierno para evitar su mayor expansión.

Y eso no solo se refleja en la cantidad de locales que permanecen cerrados luego que propietarios de los negocios que allí funcionaban, se vieran en la necesidad de suspender actividades ante la ausencia total de clientes producto de la emergencia sanitaria. También, en la poca afluencia de clientes en muchos de los que reabrieron.

EL NORTE se dio a la tarea de visitar los centros comerciales más grandes e importantes de la ciudad y constató que hay una considerable cantidad de locales cerrados y con el aviso de “Se Arrienda”. Lo mismo que en calles caracterizadas históricamente por no tener espacios disponibles para el funcionamiento de negocios.

Se trata de un muestreo que ratifica que la reapertura de la economía en la capital del Atlántico no ha contrarrestado plenamente la crisis económica que generó el virus. Por lo tanto, la reactivación no se está dando en los niveles deseados.

LOS DATOS

Por ejemplo, en el Centro Comercial Villa Country permanecen cerrados 30 locales comerciales en donde funcionaban antes almacenes de ropa, de calzado, repostería, restaurantes y productos de belleza entre otros.

En el Centro Comercial Country Plaza también están cerrados 30 locales, tanto en la parte externa como interna. Allí en su mayoría funcionaban almacenes de ropa.

Otro de los afectados es Buenavista Uno, donde hay cerrados 23 locales comerciales. En lo que respecta a Buenavista Dos un total de 24 locales están vacíos. Y en Mall Plaza Buenavista hay una cantidad menor: 4 locales cerrados.

También en el norte de esta capital, en el Centro Comercial Viva, no han podido ser reabiertos 26 locales; en el Centro Comercial Miramar 28; Americano, 25; y Único, 14.

En otros sectores de Barranquilla la situación es similar. Por ejemplo, en el Portal del Prado un total de 19 locales comerciales están cerrados, mientras que en el Centro Comercial Panorama, ubicado en la calle 30, hay 18 sin actividad.

En calles como la 76, con una histórica dinámica comercial, contamos 50 locales cerrados, en la 77 comprobamos que siguen sin reabrir 20 y en la Calle 72 un total de 49.

Con este trabajo establecimos que en los señalados sitios no han podido reabrir 360 locales, de los cuales 241 corresponden a 11 centros comerciales. Por este hecho cerca de 2000 personas, solamente en esos lugares, no han recuperado sus puestos de trabajo.

En el caso del centro de Barranquilla también hay una gran cantidad de establecimientos que no han reabierto y de acuerdo a lo afirmado por la directora de Asocentro, Dina Luz Pardo, muchos de ellos cerraron definitivamente.

BAJAS VENTAS

Otro hecho es que la mayoría de establecimientos comerciales que sí están funcionando, aún no recuperan la dinámica de ventas que tenían antes del covid.

Por ejemplo, en el centro de la ciudad, según datos de Asocentro, en el mes de octubre se registró una caída del 50 por ciento en comparación con el mismo mes de 2019, que también fue considerado malo para el sector. La excepción es el subsector de hogar.

En general, las ventas están bajas porque el alto desempleo que dejó el inicio de la pandemia redujo la capacidad de compra de los hogares afectados. En una casa donde esposo y esposa trabajaban y uno de ellos perdió el empleo, necesariamente compran menos.

Otra de las razones es que mucha gente está priorizando sus gastos, concentrando las compras en lo que consideran más importante, sin incurrir en exageraciones. La pandemia y la cuarentena enseñaron que se puede vivir con lo básico, sin ostentaciones.

También está influyendo que se mantiene la incertidumbre de lo que pueda ocurrir en el futuro inmediato, no solamente porque el virus no se ha ido y sigue enfermando y provocando muchas muertes, sino porque se teme una segunda ola como la que se registra en toda Europa. Esto hace que la gente sea más cautelosa.

Y otro factor es falta de plena confianza en las diferentes medidas de prevención que se aplican en los distintos negocios, sean restaurantes, almacenes de ropa, de calzado e incluso las grandes superficies.
Muchos prefieren salir poco y tener el menor contacto posible con otras personas, por miedo al contagio.

Ante este escenario el gobierno, además de plantear el adelanto de la prima navideña y el tercer día sin IVA, debería ir más allá y subsidiar de alguna manera a los comerciantes, que tanto aportan a la economía del país.

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