febrero 27, 2024

La pausa obligada por la pandemia que tiene en crisis a los artistas de la música

Por: JENNYFER AHUMADA

Se han apagado las melodías a causa de la pandemia del coronavirus. Aquellas que sonaban por la calle 72 o en los eventos masivos; melodías que le erizaban la piel a cualquiera al escuchar el sonido de una tambora, un piano o de la voz de un gran artista. El campo musical se vio abruptamente afectado durante la cuarentena y aún sufre las consecuencias de una lenta reactivación económica y social en el país. Por eso, muchos han sido los artistas que han tratado de reinventarse, o que simplemente se han quedado pausados por la prohibición de fiestas y eventos masivos.

MAKIA TAMBÓ

Harry Barrios es licenciado en Pedagogía Infantil y Director de la agrupación Makia Tambó.

“Antes de la pandemia mínimo tocábamos tres o cuatro veces al mes en una temporada mala. Una temporada buena es casi todos los fines de semana, y tocábamos y se trabaja bastante en eventos privados, trabajos para empresas, colegios y Carnaval S.A”, contó.

Para Harry y su grupo, la pandemia les afectó tanto que su economía familiar empezó a desbalancearse. Para ellos tratar de reinventarse en el mismo ámbito musical fue imposible, pues los costos de transmisión son muy elevados y no tenían los recursos suficientes para hacer presentaciones online. Sin embargo, como él contó, “tuvieron una que otra estrella fugaz durante el 2020, al menos dos o tres toques se logró hacer con todas las precauciones”.

“Como director te puedo decir que la música no se ha podido reinventar. La gente vio los conciertos de los grandes artistas porque tienen la capacidad monetaria para pagar las presentaciones y toda la logística que se necesita para vender un concierto virtual, pero una agrupación como nosotros que apenas está subiendo los peldaños, ha sido muy complicado”, expresó.

Aunque la cuarentena haya terminado siguen las prohibiciones de discotecas, fiestas y de trabajos dancísticos. Las medidas siguen siendo iguales: donde haya más de 20 o de 30 hay comparendos. Por eso, para muchos músicos ha sido difícil esta situación. “Personalmente soy docente y trabajé hasta el año pasado porque a raíz de la pandemia cerraron donde yo trabajaba, ahora hago parte de los millones de desempleados a raíz de la pandemia y la cuarentena”, contó

“Actualmente, las personas están medio cotizando y pidiendo un poco de rebaja en la tarifa para las presentaciones. Nos ha tocado bajar la tarifa de trabajo, pero sin que se vea tan regalado porque estamos luchando con la migración venezolana donde si el trabajo de nosotros cuesta 350 mil o hasta 400, los músicos de Venezuela cobran 100 o 150 mil y nos perjudican a nosotros”, mencionó.

LA BANDA GODOY

Daniel Godoy, ingeniero mecánico de profesión y músico empírico, tiene alrededor de 25 años de experiencia en el campo musical. Se ha formado como productor, director musical, arreglista e ingeniero de grabación; fue el creador del grupo Barullo durante el 2006, y de la banda Punto G que fue la construcción de un grupo pequeño a un grupo de grande y, actualmente, es el director de la Banda Godoy.

Ha sido ganador de cinco congos de oro, y con la banda Punto G, participó por primera vez en el Festival de Orquesta con el arreglo musical de merengue urbano de Billie Jean de Michael Jackson, con el cual ganaron un Congo de Oro.

Los proyectos de Godoy con la banda tomaron otro rumbo a causa del Covid-19. “Fueron 25 años ininterrumpidos, donde un 31 de diciembre no pasaba con mi familia por los contratos que nos salían en fiestas privadas o clubes”, sostuvo.
Para todos los músicos del país la situación del Covid-19 fue terrible, pues lo que más afectó fue el ámbito social, y todo lo social conforma los eventos, catering, restaurantes y todo lo que en general aglomeraba personas.

Por eso, Godoy, contó que “esto afectó desde la unidad musical que es una sola persona hasta orquestas de 15 o 20 personas y los conciertos grandes. Todo lo que dependía de la música se afectó: salas de ensayo, wedding planners, músicos, personas que alquilaban las amplificaciones, entre otros. Como ya no hay presentaciones, ya no hay orquestas para ensayar y lo que hicieron fue hacer un set de televisión donde se contratan las salas, y las orquestas vendían sus presentaciones en línea”.

Algunos músicos tuvieron la facilidad de reinventarse en su mismo campo, según Godoy, fue con las salas de ensayo que se generó un cambio interno para poder ofrecer el servicio de streaming a todo el público.

“El músico se dio cuenta de que de la música no puede depender. Un grupo pequeño de personas promovemos esto, que no se podía depender sólo de la música, pero nadie lo vio más allá hasta que llegó la pandemia. Esta situación concientiza a que siempre hay que tener un ingreso secundario”.

Apoyado por su esposa le dieron fuerza a otros negocios, tales como una empresa de importaciones, y otra de instrumentos musicales.

Por otro lado, también los que solo dependían de la música buscaron otras formas de ingreso y adquirieron nuevas facetas que fueron experimentando en el camino como es la venta de comida, las rifas, prestar un servicio de transporte o dictar clases de música online.

Godoy concluyó que “aunque haya vacuna estamos lejos de tener una vida normal como la teníamos anteriormente. La reactivación económica y social va a estar bastante lenta porque estamos en un ambiente donde la gente no está tomando muy en cuenta el tema de los protocolos. Esto golpea mucho a la parte musical porque nos restringe de poder crear eventos de más de 30 personas”.

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