mayo 20, 2024

Reabierto el Museo Romántico que se cae a pedazos y tiene cortados los servicios

*El ingreso es gratis, pero se aceptan aportes voluntarios. Detalles de lo que cuesta ‘mantenerlo vivo’.

Rescatar del olvido en el que ha ido quedando el Museo Romántico de Barranquilla es la tarea que lideran 15 jóvenes ‘atrapados’ por la nostalgia de ver cómo se desvaloriza este espacio que contiene testimonios de la evolución socioeconómica de la ciudad.

Ellos, desde el pasado 24 de marzo, con el respaldo de la Fundación Museo Cultural de Barranquilla, que dirige Jaime Donado, y bajo la coordinación de la arquitecta Madeley Castaño Madriaga, reabrieron las puertas de la vieja casona de la carrera 54, entre calles 59 y 64 del emblemático barrio El Prado, con una exposición sobre el Carnaval de Barranquilla, siguiendo el 7 de abril con un concierto de la Orquesta de Cámara para conmemorar los 209 años de La Arenosa erigida en villa.

¿Qué los impulsa a esta aventura y sin un peso en los bolsillos..? “Creo que todo nace de ese mismo amor por mantener el legado del señor Alfredo De la Espriella que por tanto tiempo construyó; por contar la historia de Barranquilla desde sus aspectos más importantes; y, justamente, resaltar esa relevancia que se tiene de hacer historia como país”, manifiesta Castaño.

Agrega que también se trata de concientizar a la ciudadanía de trabajar en el tema de la protección de este espacio como tal. “El Museo Romántico nos pertenece a todos los barranquilleros, obvio, porque aquí se alberga toda la historia de la ciudad desde sus inicios y que vale la pena resaltar”.

APORTE VOLUNTARIO

Sobre el hecho de reabrir puertas pero sin cobrar la entrada, como era habitual y la base para el autosostenimiento, explica que, precisamente, dentro de la intención de crear sentido de pertenencia se acordó así y más bien que quien ingrese deje un aporte voluntario. “Lo que realmente nos interesa es que la gente sepa y realmente conozca que hay un museo, lo hay que dentro”, subraya.

Otro detalle curioso para destacar es que el Museo, si bien abre las puertas a las 9 de la mañana le toca ir cerrándolas hacia las 5 de la tarde cuando todo va quedando envuelto en penumbras. “Por ahora nos toca aprovechar la luz del sol porque todos los servicios públicos están cortados”, dice Castaño.

La arquitecta, quien se muestra agradecida con la solidaridad de vecinos que aportan un poco de agua cuando la necesitan o les pasan un cable de luz en casos puntuales y por intervalos, pues una planta solar que les facilitaron no da para tanto, señala que la deuda supera los 70 millones de pesos, producto de la acumulación de las facturas de cobro desde el 2018, año en que por, insolvencia economía, el Museo no pudo más y cerró puertas.

Buscar acercamiento con las empresas de servicios públicos y acordar la manera de saldar lo que se debe hace parte de la agenda de acciones trazadas.

SE CAE A PEDAZOS

Sin embargo, es prioridad el rescate físico e integral de la edificación, que demanda de una inversión calculada entre 400 y 500 millones de pesos, teniendo en cuenta que se está cayendo a pedazos por la falta de mantenimiento de los últimos años y, obviamente, acarrea costos porque hay que restaurar balcones, puertas, ventanas, la fachada, renovar todas las instalaciones eléctricas y las santarias.
“Tenemos la esperanza de lograrlo, y en el futuro que el Museo cuente con los avances de la tecnología dispuestos para este tipo de espacios”, dice con optimismo Madeley Castaño, resaltando el apoyo al trabajo emprendido, como es el de la Red de Museos del Atlántico, que dirige Álvaro Martes; del Archivo Histórico, con Juan Mestre a la cabeza; del Museo de Galapa, a cargo de Jhonny Meca; la Fundación Rubato, encargada de la Orquesta Cámara de Barranquilla; y de la Fundación Museo, que lidera Jaime Donado, que tiene la responsabilidad de manejar el escenario.

Precisamente, Donado, en el 2018, cuando obligadamente tuvo que cerrar el Museo, explicó a la prensa que para un funcionamiento sin problemas económicos habría que contar con una disposición presupuestal de 90 millones de pesos mensuales, durante 18 meses.

En diciembre de ese mismo año, luego de conocerse la decisión del fundador del Museo, Alfredo de la Espriella Zabaraín, de retirarse después de una labor continua de 35 años, a través de un comunicado -“Me retiro del Museo Romántico de Barranquilla por la única razón que no me permite continuar con mi labor cabalmente. El paso de los años es impostergable y nos afecta a todos. A mí, de manera definitiva, en mi actual estado de salud”-, la situación fue analizada por la Administración Distrital señalando que por su condición de entidad privada no es viable invertir dineros públicos allí. No obstante quedó la puerta abierta para buscar mecanismos de soluciones y es lo que sigue está esperando.

Mientras tanto, no solo rescatar el Museo Romántico sería otro aporte que sumaría Barranquilla en su oferta cultural y turística sino un justo reconcomiento al hombre forjador del mismo, Alfredo De la Espriella, quien junto con su esposa Gloria, se dio a la tarea de recopilar cerca de 20.000 piezas y testimonios históricos de la ciudad y ubicarlos con cuidado en la casona de estilo republicano, que en 1983 recibió de manos de las hermanas de padres alemanes de origen judío, Carmen y Esther Freund Strunz, reconocidas en la ciudad por su espíritu filantrópico.

Compartir