abril 12, 2024

Eduardo Verano, gobernador del Atlántico.

Verano ve con buenos ojos referendo para que departamentos manejen con mayor autonomía plata de impuestos

  • Verano plantea que el grito de autonomía fiscal y política de los departamentos es una petición de justicia restaurativa.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, ve con buenos ojos la iniciativa que viene impulsando su colega de Antioquia, Andrés Julián Rendón, en el sentido de hacer un referendo constitucional para que las regiones manejen con mayor autonomía la plata que proviene de impuestos.

Lo que se está planteando es modificar el artículo 298 de la Constitución Nacional, que textualmente dice: “Los departamentos tienen autonomía para la administración de los asuntos seccionales y la planificación y promoción del desarrollo económico y social dentro de su territorio en los términos establecidos por la Constitución”.

Más específicamente, se propone cambiar la citada disposición constitucional para que los impuestos de renta y patrimonio se queden en los departamentos con el fin de incrementar los ingresos de estos entes territoriales. “Además, garantizará que bajo este cambio constitucional, ningún departamento reciba menos recursos o se vea afectado en sus finanzas”, ha dicho el gobernador de Antioquia, quien teme que por razones políticas el presidente Gustavo Petro recorte inversiones para su departamento.
También ha dicho que su iniciativa no tiene como finalidad “federalizar al país, ni tampoco de independizar a Antioquia, sino de justicia y equidad para las regiones”.

Lo que está planteando Eduardo Verano De la Rosa al respecto, es que la autonomía es un reclamo de la ciudadanía y de las autoridades de las entidades descentralizadas territoriales de derecho público en Colombia; “muy en especial, la autonomía fiscal”.

En un reciente artículo, el gobernador del Atlántico expresó que se trata de un reclamo de transformación en el modelo de organización del poder porque no es razonable que, en nombre de la unidad del Estado, “desde el centro del país se administren bienes y recursos de los viejos Estados soberanos y que sus herederos legítimos —los departamentos— hoy no los reciban como debe ser en justicia política”.

Autonomía fiscal es una deuda histórica

A su juicio, la exigencia de autonomía fiscal y política es una deuda histórica que debe ser resarcida por el que considera el único responsable, es decir, el Estado centralista.

“Es una deuda nacida de una injusticia insuperable, cuando en forma inconsulta, en 1886, un cuerpo de delegados se declararon constituyentes al seguir las políticas de Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro, y liquidaron los Estados soberanos —nuestra república era un Estado federal— esto es indispensable tenerlo bien presente, no podemos soslayar el hecho que estos estados eran los dueños de sus bienes y derechos y su titularidad era protegida por el orden constitucional y el derecho público y privado”, expresó.

Verano plantea que el grito de autonomía fiscal y política de los departamentos es una petición de justicia restaurativa, “lo que implica que las cosas deberán retornar a la situación anterior o, por lo menos, en condiciones semejantes”.

Dice que el proceso de justicia restaurativa es un camino de sanación del sentimiento de justicia que brota de la ciudadanía de los departamentos y sus poblaciones, y que una manifestación de ello fue el Voto Caribe que con el dedo señaló el camino para reclamar la autonomía fiscal y política, “anhelo de justicia al que tienen derecho las comunidades de los territorios de los departamentos como herederos, reitero, de los derechos y competencias de los Estados soberanos”.

Y subrayó que: “Por este sentimiento de justicia que brota desde la ciudadanía miro con simpatía la iniciativa de un referendo constitucional dirigido a la autonomía fiscal con la transformación del artículo 298 de la Carta Política de nuestra república”.

Hay que ir mucho más lejos

A pesar de lo anterior, el gobernador Eduardo Verano invitó a los promotores de esta iniciativa a ir mucho más lejos, porque si bien será un logro obtener mediante un referendo constitucional un nuevo esquema de reparto de los ingresos entre el poder central y las entidades descentralizadas, “no se resuelve el problema estructural: la autonomía como libertad política”.

Considera el mandatario atlanticense que la seguridad jurídica nace del poder soberano de los territorios para dictar sus propias leyes y establecer sus propias instituciones y competencias. “No se puede olvidar que el parlamento es un organismo del poder central y que dicta y dictará las leyes en beneficio de sus instituciones y no de los territorios. Y esto no lo hace malo, lo que ocurre es que los departamentos, municipios y distritos necesitan de su propia soberanía y de sus competencias e instituciones”.

También hizo un llamado a no satanizar el modelo federal. “Las grandes naciones tienen ese modelo de organización del poder en forma democrática. Para la muestra varios botones: Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Alemania, México, Brasil, España… en fin”, anotó.

Finalmente hizo una invitación a un debate sobre la democratización del poder en el territorio. “Fomentar que la primavera política nazca con flores de libertad es lo que permite este debate que debe abrirse por la autonomía política y fiscal”, expresó.

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