julio 23, 2024

Editorial: Atlántico no está preparado para enfrentar La Niña

  • Por SANTOS SUÁREZ BADILLO
  • Director de EL NORTE

Cada 13 años se registra en Colombia una intensa y prolongada temporada de lluvias producto del fenómeno de La Niña, ocasionando inundaciones, deslizamientos, pérdidas materiales y de vidas humanas. Infortunadamente es lo que está previsto para el segundo semestre de este año.

Si bien ya se han presentado los primeros aguaceros, el Ideam prevé que La Niña se desatará entre julio y agosto y se extenderá hasta comienzos de diciembre, razón por la cual están prendidas todas las alarmas para que se tomen las medidas preventivas que reduzcan el impacto de este fenómeno natural.

No son nada alentadoras las proyecciones que hace el Gobierno Nacional a propósito de lo que se viene. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD, teniendo en cuenta los efectos de fenómenos anteriores, en 2024 se podrían afectar unas 550 mil familias y 16 mil viviendas, especialmente de las regiones Andina, Pacífica y Caribe.

En el Atlántico el último fenómeno de La Niña se registró en 2010, provocando la ruptura del Canal del Dique que inundó los municipios del sur del departamento. Se desbordaron arroyos que generaron muchas emergencias y se deslizaron terrenos que provocaron la caída de varios tramos viales, entre otros hechos desafortunados.

Para entonces ninguno de los territorios afectados estaba preparado para enfrentar una emergencia de tal magnitud. Si bien se tomaron algunas medidas por parte de la Presidencia de la República, Gobernación y alcaldías, no fueron suficientes para impedir la tragedia que impactó a más de 100.000 familias.

Pasó el tiempo y las medidas recomendadas para afrontar una nueva Niña, en realidad no se tomaron, y por ello nuevamente el departamento del Atlántico está vulnerable ante el embate de lo que se avecina.

El hecho de que sin haber comenzado La Niña, ya se estén presentando emergencias en algunos municipios es un mal presagio, y confirma que cuando de prevenir se trata, las autoridades en su mayoría se rajan.

Al Atlántico hay que blindarlo de verdad, y en ese orden de ideas es urgente y necesario que los muros de contención en la ribera del Magdalena, sean reforzados suficientemente, y el proyecto de Restauración de los Ecosistemas Degradados del Canal del Dique’, que tiene como objetivo mitigar el riesgo de inundaciones en Bolívar, Atlántico y Sucre, hay que iniciarlo cuanto antes.

Pero acciones como las señaladas no se hacen de un día para otro y todo apunta a que nuevamente La Niña dejará su rastro trágico en este territorio del Caribe colombiano.

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