La primera dama de Colombia, Verónica Alcocer, regresó al país en la mañana de este martes 16 de diciembre de 2025, culminando una estadía de dos meses en Estocolmo, Suecia, tras haber sido incluida en la Lista Ofac del Departamento de Tesoro de los Estados Unidos, conocida popularmente como Lista Clinton.
El retorno de la esposa del presidente Gustavo Petro a territorio colombiano se produjo mediante una operación calificada como discreta, la cual facilitó su salida del país europeo y su ingreso al país sudamericano sin contratiempos.
Fuentes cercanas a la información indicaron que la operación habría sido coordinada desde el Gobierno, dado que ninguna aerolínea estaba dispuesta a venderle tiquetes aéreos. Hasta el momento, no se han divulgado detalles oficiales sobre la logística de este traslado ni sobre las actividades que desarrollará Alcocer tras su retorno.
Semanas antes de su regreso, el presidente Gustavo Petro había expresado públicamente su intención de hacer posible el retorno de Alcocer para que pudiera reunirse con sus hijos.
Este anuncio generó una fuerte expectativa sobre las gestiones diplomáticas y logísticas necesarias para su vuelta, en un contexto donde circularon versiones sobre alternativas complejas, como que el mandatario viajara a Estocolmo en el avión presidencial, o que Alcocer viajara por vía terrestre hasta Rusia para luego tomar un vuelo hacia Cuba y finalmente llegar a Colombia.
Tras su llegada, la primera dama se dirigió a la Casa de Nariño, donde recorrió diversas oficinas del Palacio Presidencial con el fin de saludar a los funcionarios y transmitir un mensaje de Navidad y fin de año a los colaboradores del Gobierno nacional.
Duele la persecución y la calumnia
El 4 de diciembre, y por primera vez desde su inclusión en la Lista Clinton, Verónica Alcocer se pronunció públicamente. Esto ocurrió tras la publicación de un reportaje del diario sueco Expressen que divulgó señalamientos sobre su estadía en Estocolmo.
Mediante un mensaje en su cuenta de Instagram, la esposa del jefe de Estado aludió a un ambiente de persecución, ataques personales y afectaciones a su buen nombre. En su declaración, escribió: “Duele profundamente cuando la persecución y la calumnia intentan quebrar la verdad, la justicia y tu buen nombre”.
Además, hizo un llamado a la reflexión sobre el clima en las redes sociales, señalando que “el odio y la mentira no pueden convertirse en las fuerzas que guíen nuestra convivencia” y la necesidad de reconstruir el debate desde el respeto y la verdad.
El periodo de su estadía en Suecia estuvo marcado también por una controversia adicional, debido a versiones que señalaban una posible influencia de Alcocer en los acercamientos entre el Gobierno colombiano y la empresa sueca Saab, fabricante de los aviones Gripen adquiridos por Colombia.
No obstante, el Gobierno nacional y la empresa Saab han negado cualquier intervención externa o irregularidad, e insisten en que el proceso de modernización de la Fuerza Aérea Colombiana es técnico y transparente. No existe evidencia oficial que vincule a Alcocer con decisiones técnicas o contractuales en este proceso.
El regreso de Alcocer se presenta como un hito político y mediático que pondrá a prueba la capacidad del Gobierno para manejar la situación interna, especialmente dada la falta de detalles oficiales sobre cómo se ejecutó el traslado y cuáles serán sus funciones futuras.
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