Petro ordena enfrentar creciente pobreza extrema en Barranquilla con programa “Colombia sin hambre”

Frente a un panorama alarmante en varias grandes urbes del país, el presidente Gustavo Petro anunció la decisión de rehacer el programa “Colombia sin hambre”, con un enfoque directo en las zonas de pobreza extrema de ciudades como Barranquilla, Riohacha y Cali.

El mandatario emitió el anuncio a través de su cuenta en X, afirmando: “Tenemos tres ciudades empobreciéndose, donde aumenta la pobreza extrema: Barranquilla, Riohacha y Cali. He ordenado rehacer el programa Colombia sin hambre, para actuar en las zonas de pobreza extrema de las grandes ciudades”.

Según las más recientes cifras del DANE, en 2024 la pobreza monetaria extrema en Barranquilla creció del 8,2 % en 2023 al 9,2 %, lo que representa un aumento de 16.000 personas, pasando de 108.000 a 124.000 barranquilleros en pobreza extrema.

Esa alza contrasta con una leve caída en la pobreza general (29,8 % a 29,7 %), pero supone un desafío urgente al persistir la desigualdad.

En 2023, la tasa de pobreza extrema ya había sido de 6,9 %, luego de una significativa reducción desde 10,9 % en 2022. No obstante, la reversión en 2024 alerta que esas mejoras no han sido sostenibles.

La reactivación del programa para contener la pobreza

La reactivación y reorientación de “Colombia sin hambre” se realizará tras un período en que el programa había sido eliminado como parte de una reforma del DPS que priorizó la entrega de subsidios a adultos mayores y niños menores de 6 años, promoviendo cooperativas productivas y créditos subsidiados como mecanismos sostenibles.

El anuncio del presidente Petro supone un viraje, al rehacer y reorientar el programa con el objetivo explícito de focalizarse en las zonas urbanas más golpeadas. Se espera una pronta comunicación del DPS sobre los beneficiarios y las acciones concretas a implementar.

Uno de los retos es garantizar la sostenibilidad financiera del nuevo programa, especialmente tras recortes presupuestales. Igualmente, evitar la dependencia de subsidios, asegurar una focalización precisa en territorios urbanos vulnerables, con adecuados mecanismos de medición y verificación local.

La crisis en Barranquilla —con un incremento de 124.000 personas en pobreza extrema en 2024— refuerza la urgencia de esta política, cuya efectividad dependerá de una adecuada y pronta implementación en las zonas más necesitadas.

 

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