Entraron en vigor nuevos aranceles de Trump, Colombia mantiene un arancel adicional del 10%

Ayer jueves 7 de agosto comenzaron a aplicarse los nuevos aranceles impulsados por el presidente Donald Trump a decenas de países, alcanzando niveles no vistos en casi un siglo y que implicarán que los consumidores estadounidenses paguen en promedio 18,3% más por productos importados, según el Budget Lab de la Universidad de Yale.

Aunque el alza impositiva genera preocupación por un posible encarecimiento generalizado de bienes y servicios, la Casa Blanca sostiene que incentivará inversiones y reactivará la manufactura nacional.

En Wall Street, la reacción inicial fue moderada: el S&P 500 retrocedió 0,1%, el Dow Jones cayó 0,5% y el Nasdaq avanzó 0,3% hasta un nuevo récord.

El mercado equilibra el temor a que las tarifas frenen la economía, especialmente tras un débil informe laboral, con el optimismo por posibles recortes de tasas de interés de la Reserva Federal y sólidos resultados corporativos.

Sin embargo, empresas como Crocs y Toyota ya reportan impactos negativos en sus ingresos por las medidas, mientras Apple anunció un aumento de USD$100.000 millones en inversión manufacturera en EE. UU. para beneficiarse de la exención arancelaria a productos fabricados localmente. Analistas advierten que, aunque los mercados globales reaccionaron con alzas en Europa y Asia, la incertidumbre comercial y el riesgo inflacionario podrían intensificarse en los próximos meses, afectando tanto a consumidores como a productores.

Los aranceles establecidos mediante una Orden Ejecutiva incluyen cargas de 35% para productos de Canadá, 50% para Brasil, 25% para India, 20% para Taiwán y 39% para Suiza.

Un análisis de la Cámara de Comercio Colombo Americana, AmCham Colombia, señala que el impacto de estos aranceles en cada uno de los países no puede evaluarse únicamente por la tasa nominal; es necesario analizar qué proporción de la canasta exportadora queda exenta o sujeta a regímenes preferenciales.

En ese sentido, afirma que por ejemplo Canadá, aunque enfrenta un arancel adicional del 35%, tiene exento cerca del 38% de su canasta exportadora gracias a su acuerdo comercial (USMCA), y estas partidas corresponden a sectores de mayor peso en su relación con EE. UU. De manera similar, Brasil, con un arancel efectivo del 50%, cuenta con exclusiones en productos como aeronaves civiles, jugo de naranja, minerales energéticos, hierro y fertilizantes, que representan aproximadamente el 36% de sus exportaciones a ese mercado, reduciendo significativamente el efecto promedio.

“En este contexto, Colombia mantiene un arancel adicional del 10% fijado el 2 de abril, lo que, frente a rivales como Brasil (50%), India (25%) o Vietnam (20%), le otorga una prima competitiva relativa que hoy beneficia especialmente a sectores como agroindustria, manufacturas y confecciones. Sin embargo, esta ventaja no es automática ni garantizada: su sostenibilidad dependerá de la capacidad del Gobierno para avanzar en negociaciones que aseguren mejores condiciones y de la evolución de acuerdos de EE. UU. con otros competidores directos”, manifestó María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia.

Impacto limitado para Colombia

El análisis de la Cámara Colombo Americana – AmCham Colombia sobre los aranceles, evidencia que, tras la implementación del nuevo esquema arancelario por parte de Estados Unidos el pasado 31 de julio, el 95% de la canasta exportadora de Colombia mantiene un impacto limitado. Del total, 81% de los productos se ubica en ventaja alta o media, beneficiándose de diferenciales arancelarios significativos frente a competidores clave; 13% presenta un impacto medio —correspondiente a ventajas tácticas o mixtas aplicables a nichos, segmentos o ventanas de mercado específicas— y solo el 1% enfrenta un impacto negativo.

El impacto sectorial muestra que, si bien existe un bloque sólido de productos con oportunidad alta o media (petróleo, oro, flores, café, materiales eléctricos, preparaciones alimenticias, azúcar, confecciones, hortalizas y frutas procesadas), crece la participación de sectores con ventaja táctica o mixta (aluminio, frutas frescas, plásticos, maquinaria, grasas y aceites), que abren nuevas oportunidades pero requieren estrategias segmentadas y cumplimiento riguroso de reglas de origen para asegurar sostenibilidad en el tiempo.

“La experiencia reciente de países como Brasil y Canadá demuestra que, incluso en contextos de alta penalización arancelaria es posible mitigar el impacto mediante negociación sectorial focalizada y exenciones estratégicas”, indica el documento.

AmCham asegura que para Colombia la coyuntura actual exige una doble estrategia:

  1. Acción inmediata del sector privado para fortalecer relaciones comerciales, ampliar la base de clientes y cerrar contratos que capitalicen la ventaja vigente.
  2. Gestión proactiva del Gobierno para blindar y, en lo posible, ampliar las ventajas arancelarias, anticipando escenarios de negociación con EE. UU. y contrarrestando avances de competidores directos.

“En conclusión, los cambios arancelarios abren una ventana de oportunidad estratégica para Colombia que, si se gestiona de forma articulada entre sector público y privado, puede traducirse en mayores exportaciones, inversión y empleo formal. La clave estará en moverse rápido, segmentar mercados y asegurar que las ventajas actuales se consoliden antes de que el entorno comercial global vuelva a reconfigurarse”, puntualizó María Claudia Lacouture.

*Con información de AmCham Colombia.