Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón.

Caída de exportaciones agrava crisis del sector carbón, en riesgo miles de empleos y el recaudo regional

La industria del carbón y el coque en Colombia atraviesa una de sus crisis económicas más profundas de los últimos años. Según el más reciente reporte de la Federación Nacional de Productores de Carbón (Fenalcarbón), la combinación de factores internacionales y decisiones administrativas internas ha puesto en jaque la sostenibilidad de un sector que es vital para la economía nacional y el desarrollo de las regiones productoras.

Durante el año 2025, el sector experimentó un retroceso significativo debido al exceso de inventarios globales y la depresión de los precios internacionales, los cuales cayeron más de un 20%. Los indicadores de exportación reflejan la magnitud del impacto. El gremio informó que el volumen de exportaciones disminuyó un 21,2% en comparación con el 2024 y se registró una contracción del 31,8% en los ingresos percibidos por estas ventas.

Además, en los últimos dos años, la producción ha caído un 19%, lo que equivale a dejar de producir 10 millones de toneladas.

La crisis no es solo de cifras, sino humana. Fenalcarbón advierte que la pérdida de competitividad ya está provocando una pérdida de más de 25.000 empleos directos y aproximadamente 100.000 indirectos en toda la cadena productiva.

Esta situación afecta principalmente a familias en departamentos como Boyacá, Norte de Santander, Santander, Cundinamarca, Antioquia, Córdoba, La Guajira y Cesar. Carlos Cante, presidente ejecutivo de Fenalcarbón, alerta que, tras el incremento del salario mínimo y nuevas medidas económicas, se podrían perder hasta 150.000 puestos adicionales, golpeando severamente a la pequeña y mediana minería.

Regiones en riesgo por caída de regalías

Uno de los efectos más preocupantes para la descentralización es la reducción del 29% en las regalías y contraprestaciones que los municipios y departamentos proyectaban recibir en 2025. Esta disminución de recursos limita la capacidad de inversión local en infraestructura y programas sociales.

Además del mercado global, el gremio señala que la competitividad se ha visto minada por medidas tributarias y administrativas de los últimos tres años, tales como la sobre tasa de renta, con un cargo permanente del 10%. El impuesto adicional del 1% a las ventas de carbón mediante la declaratoria de emergencia económica y el aumento de la autorretención, que pasó del 1,6% al 4,5%.

“El aumento de costos, muchos indexados al salario mínimo, junto con mayores costos logísticos de transporte y de operación, comprometen la viabilidad de cientos de empresas. El carbón representa empleo, estabilidad y desarrollo para miles de familias. Lejos de celebrar debemos es preocuparnos como nación, porque la caída de exportaciones es un golpe social y económico para las regiones productoras”, explicó el presidente ejecutivo de Fenalcarbón.

El sector hace un llamado al Gobierno Nacional para una transición planificada que proteja la inversión y preserve el empleo de miles de colombianos ante un panorama de incertidumbre económica.

“Colombia necesita una transición planificada que proteja el empleo y preserve la competitividad. Las señales adversas están frenando inversión y profundizando la crisis del sector”, concluyó Cante.