Barranquilla proyecta su nuevo hito de infraestructura: La transformación del Tajamar y Bocas de Ceniza

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char anunció el inicio de un ambicioso plan estratégico para la transformación integral del Tajamar y el sector de Bocas de Ceniza, buscando elevar esta zona al nivel de proyectos emblemáticos como el Gran Malecón y el Ecoparque Mallorquín.

Esta intervención no solo pretende recuperar una “joya turística y ambiental”, sino que tiene como pilares fundamentales el impulso de la economía local y la generación de nuevos empleos en el sector. Según el mandatario, el proyecto representa un “nuevo capítulo” para honrar la historia de la ciudad y atraer la mirada de visitantes de todo el mundo.

“¡Tajamar y Bocas de Ceniza, muy pronto a otro nivel! Recuperamos la ciénaga de Mallorquín y la convertimos en un Ecoparque lleno de vida, le dimos la cara al río Magdalena con el Gran Malecón, recuperamos las playas de Puerto Mocho para que fueran orgullo de todos, y ahora es el turno del Tajamar hasta Bocas de Ceniza. Un nuevo capítulo para soñar en grande y honrar nuestra historia. Este lugar atraerá miradas, moverá el turismo y hará que más personas se enamoren de nuestro territorio. ¡Espérenlo!”, afirmó el alcalde Char.

Desde una perspectiva técnica, el proyecto se enfoca en garantizar la transitabilidad y accesibilidad total hacia el punto donde el río Magdalena se encuentra con el Mar Caribe. El plan contempla que el Tajamar sea “tan carreteable como la estación que va desde Las Flores hasta Puerto Mocho”.

Esta infraestructura permitirá el acceso a través de diversos medios de transporte sostenibles y recreativos, incluyendo un sistema de tren de pasajeros, uso de motos eléctricas y carriles dedicados para bicicletas, patinaje y atletismo.

Avances en la obra y beneficio social

Actualmente, la Administración ya reporta avances significativos con 1.5 km intervenidos en el Tajamar Occidental. Los trabajos actuales se centran en la adecuación y nivelación de la superficie para garantizar una mayor seguridad y fluidez en el desplazamiento.

Esta mejora en la infraestructura vial no solo beneficia el potencial turístico, sino que responde a una necesidad histórica de la comunidad local. La adecuación del terreno facilitará las labores diarias de los pescadores y las familias que viven y trabajan en la zona, mejorando directamente sus condiciones de vida y brindándoles nuevas oportunidades de ingresos.

Con la recuperación previa de las playas de Puerto Mocho y la ciénaga de Mallorquín, la intervención en Bocas de Ceniza cierra un ciclo de grandes obras de infraestructura que han permitido que Barranquilla “le dé la cara al río” y se posicione firmemente en el mapa del turismo global.