En un hito que redefine la exploración del cosmos, la NASA ha lanzado hoy, 1 de abril, la misión Artemis II, marcando el primer viaje tripulado hacia la órbita lunar en más de medio siglo.
El cohete se elevó majestuosamente desde el Centro Espacial Kennedy a las 18:35 hora local, rompiendo un silencio sepulcral antes de que el rugido de sus motores estremeciera la costa de Florida ante la mirada de cientos de espectadores eufóricos.
La tripulación, compuesta por los astronautas Christina Koch, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen, viaja a bordo de la cápsula Orion en una travesía de diez días que los llevará a rodear el satélite terrestre.
Durante los primeros instantes tras alcanzar la atmósfera superior, el comandante Wiseman describió la vista como “increíble“, destacando una “salida de Luna espectacular“.
Desafíos técnicos y éxito en el despegue
A pesar del éxito final, el lanzamiento no estuvo exento de tensiones. La misión sufrió un ligero retraso debido a incidencias con el sistema de aborto, encargado de proteger a la tripulación en caso de fallo crítico.
Asimismo, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, confirmó que se produjo una pérdida temporal de comunicación con la nave durante el despegue.
No obstante, los ingenieros resolvieron el problema rápidamente, asegurando que los astronautas se encuentran “a salvo y con muy buen ánimo”.
Objetivos de la misión y tecnología
Artemis II no tiene como objetivo el alunizaje o posarse en la luna, sino validar los sistemas críticos para futuras expediciones.
Los astronautas realizarán pruebas de manejo de la cápsula Orion y supervisarán el despliegue de los paneles solares que alimentan la nave con 15,000 celdas de energía.
Uno de los momentos más esperados será el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, donde la tripulación se acercará a una distancia de entre 6,500 y 9,500 km de la superficie para captar imágenes y estudiar su geología.
Un proyecto de alcance global
Con un coste estimado de 93,000 millones de dólares hasta la fecha, el programa Artemis busca establecer finalmente una base permanente en la Luna.
El impacto político del lanzamiento también se hizo sentir de inmediato. El presidente Donald Trump felicitó a la tripulación a través de sus redes sociales, afirmando: “Estamos ganando: en el espacio, en la Tierra y en todo lo que hay entre medias”.
El arriesgado retorno
Tras completar su órbita lunar, la misión enfrentará su fase más crítica: el reingreso a la Tierra. La cápsula Orion deberá atravesar la atmósfera a 40,000 km/h, soportando temperaturas extremas de 2,700 °C —casi la mitad de la temperatura de la superficie del Sol— antes de realizar un amerizaje asistido por paracaídas en el océano Pacífico, frente a las costas de California.
Como señaló Isaacman tras el despegue, este evento pone fin a un paréntesis de 54 años sin presencia humana en las cercanías de la Luna, recordándonos que esta misión “le pertenece tanto al mundo como a la tripulación“.

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