En un endurecimiento sin precedentes de su discurso, el presidente Gustavo Petro arremetió contra quien fue su primer ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, calificando su gestión como una “torpeza” que hoy tiene al país en una situación financiera crítica.
El mandatario responsabilizó directamente a Ocampo de generar un déficit primario de 63 billones de pesos al haber pagado, con recursos del presupuesto nacional, cerca de 70 billones de pesos en subsidios a la gasolina heredados del gobierno anterior.
Según Petro, este gasto fue “exagerado” e innecesario, y aseguró que, de no haberse cometido tal decisión, Colombia gozaría hoy de equilibrio fiscal y costos de deuda significativamente menores.
El presidente fue más allá al afirmar que Ocampo generó este déficit “sin siquiera avisar a su jefe“, expresando un profundo arrepentimiento por haber confiado en él y calificando su propia decisión de nombrarlo como una “ingenuidad tan estúpida“.
Conflicto por el control del Banco de la República
La disputa no se limita a lo fiscal. Petro también señaló a Ocampo como el responsable de que el Gobierno Nacional no tenga hoy mayoría en la Junta Directiva del Banco de la República. El mandatario recriminó al exministro haber sugerido para la junta a una integrante que considera “completamente adversa al gobierno” y aliada de los grandes tenedores de deuda pública.
En un tono alarmante, el jefe de Estado comparó la actitud actual del Emisor con la del Banco Central Europeo frente a Grecia, acusando a la entidad de intentar “quebrar al gobierno y al país“.
El presidente Petro advirtió que la mayoría de la Junta, incluida la recomendada de Ocampo, está desacatando las sentencias de la Corte Constitucional sobre la priorización del empleo y la producción.
La respuesta de la academia y la técnica
Este ataque frontal ocurre en un contexto de alta tensión institucional. Como contraparte, José Antonio Ocampo lideró la firma de una carta abierta junto a más de 300 economistas y exfuncionarios, en la que manifiestan su “profunda preocupación” por los recientes roces entre el Ejecutivo y el Banco de la República.
El documento defiende la autonomía del Banco como una garantía esencial para la estabilidad macroeconómica y critica actos como el retiro del actual ministro de Hacienda de las sesiones de la Junta, calificándolos de “inconvenientes” para la confianza en la economía nacional.
Mientras Ocampo y los expertos piden respeto a la institucionalidad, el presidente Petro asegura que su alianza ahora es con el “empresariado productivo” y que no permitirá que se condene al pueblo a la pobreza.

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