El municipio de Galapa, Atlántico, se encuentra sumido en una profunda crisis social y económica debido a los constantes cortes de energía que, desde hace más de dos semanas, han dejado a aproximadamente 38,000 habitantes con suspensiones del servicio que alcanzan las ocho horas diarias.
La situación ha escalado a un problema de orden público, con bloqueos recurrentes en la vía Cordialidad y la quema de llantas por parte de una comunidad que denuncia un “atropello” sistemático.
El alcalde de ese municipio, Fabián Bonett, ha responsabilizado directamente a la empresa Air-e Intervenida por cualquier “pérdida humana o material” derivada de esta contingencia.
Bonett ha manifestado su descontento tras las mesas de trabajo con la compañía, señalando que la seguridad y el orden público están en riesgo, ya que la solución definitiva —que implica un nuevo circuito y una subestación— aún no se materializa por aparentes gestiones de permisos y dudas sobre el músculo financiero de la empresa para invertir en infraestructura.
Mecanismos de protección
Por su parte, Air-e justifica las desconexiones como “mecanismos de protección” ante un incremento súbito y extraordinario del consumo de energía, atribuido a las altas temperaturas del fenómeno de El Niño.
Según la empresa, el circuito Cordialidad 9 se encuentra sobrecargado, y de no reducir las cargas mediante racionamientos, el sistema podría colapsar y explotar, dejando sin luz a todo el municipio y zonas aledañas.
Datos de la compañía indican que el consumo en el Atlántico y otras zonas del Caribe creció un 7.2% entre enero y abril de 2026 en comparación con el año anterior.
El impacto económico y social
Sector Industrial: Galapa alberga a más de 1,000 empresas que han reportado cortes de hasta 14 horas continuas, provocando paradas de producción, retrasos logísticos y un incremento de los costos energéticos de entre 2 y 4 veces por el uso de autogeneración.
Salud y Ciudadanía: Se han reportado suspensiones en tratamientos médicos y una parálisis en las comunicaciones. Líderes comunales informan que hay barrios donde la luz se quita por la mañana, regresa brevemente en la madrugada y vuelve a suspenderse pocas horas después.
Expertos como el exministro Amylkar Acosta sostienen que lo que vive Galapa no es un hecho aislado, sino parte de un racionamiento disfrazado que afecta a la región Caribe desde 2023 debido al agotamiento de las redes de transmisión y distribución.
Mientras Air-e pide “corresponsabilidad ciudadana” y un uso racional de la energía, los gremios y la administración local exigen una hoja de ruta de inversiones urgentes para modernizar una infraestructura eléctrica que hoy se muestra frágil e insuficiente ante la demanda actual.
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