Con este cambio, el Gobierno Nacional recupera el control directo de un corredor estratégico para el transporte de carga y pasajeros entre las dos principales ciudades del Caribe, así como de toda la infraestructura asociada, incluidas las estaciones de peaje de Gambote, Pasacaballos, Turbaco, Bayunca, Sabanagrande y Galapa, cuyos recaudos también pasarán a ser administrados por Invías.
La transición marca el cierre de un modelo de concesión y el inicio de una nueva etapa en la que el Estado tendrá la responsabilidad de garantizar la continuidad de la operación sin afectar la movilidad ni el servicio a miles de usuarios que diariamente utilizan esta vía.
Los retos que comienzan
Especialistas en infraestructura coinciden en que el verdadero desafío empieza ahora. El primero será garantizar que la operación se mantenga sin interrupciones desde el primer día, evitando traumatismos en el recaudo de peajes, la atención de emergencias y los servicios al usuario.
Otro reto será asegurar recursos suficientes para conservar los más de 240 kilómetros del corredor en óptimas condiciones. El mantenimiento rutinario, la atención de puntos críticos, la señalización, la seguridad vial y la conservación de puentes requieren inversiones permanentes que antes estaban a cargo del concesionario.
También será fundamental mantener altos estándares de respuesta frente a accidentes, derrumbes o eventos climáticos, especialmente en una vía que soporta un elevado flujo de transporte de carga entre los puertos de Cartagena y Barranquilla y conecta con otros corredores estratégicos de la región Caribe.
A ello se suma el manejo de los peajes. Invías deberá garantizar que el sistema de recaudo funcione con normalidad y que los recursos obtenidos se destinen efectivamente a la conservación y operación del corredor.
Una vía clave para la competitividad
El corredor Cartagena–Barranquilla constituye una de las principales arterias logísticas del país. Por él se moviliza buena parte de la carga que entra y sale de los puertos del Caribe colombiano, además de servir como conexión para actividades industriales, turísticas y comerciales.
La eficiencia de esta infraestructura resulta determinante para reducir tiempos de viaje, disminuir costos logísticos y fortalecer la competitividad de la región.
Con la reversión del proyecto, la concesión, la interventoría y la ANI iniciarán ahora el proceso de liquidación del contrato, mientras Invías concentrará todos sus esfuerzos en mantener la operación y definir el futuro esquema de administración del corredor.
El desempeño del Instituto durante los próximos meses será observado de cerca por transportadores, empresarios y autoridades regionales, pues de su capacidad para conservar la vía dependerá que uno de los corredores más importantes del país continúe operando con los niveles de servicio que exige la economía del Caribe colombiano.
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