Los organismos internacionales especializados en clima lanzaron una nueva alerta sobre la evolución del fenómeno de El Niño, al advertir que el evento climático se intensificará durante agosto y mantendrá un comportamiento inusualmente fuerte entre agosto y octubre, provocando temperaturas superiores al promedio histórico en amplias zonas del planeta y aumentando el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos.
De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo de las Naciones Unidas, el fortalecimiento del fenómeno de El Niño elevará la temperatura media global y modificará los patrones de lluvia en diferentes continentes, con impactos que ya comienzan a sentirse en América del Sur, el Caribe, África y otras regiones vulnerables.
Los expertos señalaron que el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico continuará fortaleciéndose durante las próximas semanas, favoreciendo la ocurrencia de olas de calor más intensas, sequías prolongadas, incendios forestales y, en otras zonas, precipitaciones extremas e inundaciones, dependiendo de las características climáticas de cada región.
Agosto marcará una nueva fase del fenómeno
La OMM explicó que agosto será un mes determinante en la evolución del Fenómeno de El Niño, debido a que comenzarán a consolidarse condiciones oceánicas y atmosféricas capaces de generar eventos climáticos inusuales a escala mundial.
Las proyecciones indican que las temperaturas globales estarán por encima de los valores normales, lo que incrementará la probabilidad de nuevos récords de calor durante el segundo semestre de 2026.
Impactos para América del Sur y Colombia
Para América del Sur, los especialistas prevén contrastes importantes entre regiones. Mientras algunos países podrían experimentar un incremento significativo de las lluvias, otros enfrentarán un déficit de precipitaciones acompañado por temperaturas excepcionalmente elevadas.
En el caso de Colombia, las autoridades climáticas mantienen la alerta por el aumento del riesgo de sequías, desabastecimiento de agua, incendios forestales y afectaciones a la producción agropecuaria, especialmente en las regiones Caribe, Andina y Pacífica, donde cientos de municipios presentan vulnerabilidad frente al avance del fenómeno.
El incremento de las temperaturas también podría traducirse en una mayor demanda de energía eléctrica, disminución de los caudales de ríos y embalses, así como impactos sobre la seguridad alimentaria y el abastecimiento de agua potable.
Llamado a la preparación
Ante este panorama, la Organización Meteorológica Mundial instó a los gobiernos a fortalecer los sistemas de monitoreo y las estrategias de prevención para reducir los efectos del Fenómeno de El Niño, considerado uno de los principales moduladores del clima mundial.
Los expertos insistieron en que, aunque El Niño es un fenómeno natural, sus efectos pueden verse amplificados por el cambio climático, favoreciendo temperaturas cada vez más extremas y eventos meteorológicos de mayor intensidad.

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