El Caribe colombiano enfrenta crecientes racionamientos de energía por sobrecarga de la red

Las interrupciones del servicio de energía eléctrica se han vuelto cada vez más frecuentes en diferentes municipios y ciudades de la región Caribe, en medio de las crecientes dificultades que enfrenta el sistema para transportar y transformar la electricidad necesaria para atender una demanda que aumenta con las altas temperaturas.

Aunque técnicamente estas desconexiones son clasificadas como Demanda No Atendida (DNA) por confiabilidad y seguridad, para los usuarios el efecto es concreto: sectores de las ciudades y municipios terminan sin suministro eléctrico mientras el sistema busca evitar una afectación mayor.

Los datos de XM, operador del Sistema Interconectado Nacional, muestran la magnitud de la situación. De las 362 instrucciones impartidas durante 2026, con corte al primero de octubre, para desconectar carga debido a sobrecarga de activos, tensiones fuera de rango o para atender contingencias en tiempo real, 347 fueron ejecutadas en el área Caribe.

Esto significa que aproximadamente el 96 % de las instrucciones de desconexión de carga del país se concentraron en esta región, una señal de la presión que soporta actualmente la infraestructura eléctrica del Caribe.

Lo dejado de suministrar

Uno de los indicadores más dicientes corresponde a la cantidad de energía que dejó de suministrarse.

Entre el primero de abril y el primero de octubre de 2026, el Centro Nacional de Despacho impartió instrucciones para desconectar carga por razones de seguridad y confiabilidad que representaron 3,21 GWh de Demanda No Atendida en el área Caribe.

La cifra equivale a 3,21 millones de kilovatios-hora de energía que no fueron suministrados a los usuarios durante ese periodo.

La situación está relacionada, entre otros factores, con el aumento de la demanda eléctrica provocado por las elevadas temperaturas en la región. El mayor uso de aires acondicionados, ventiladores y otros equipos de refrigeración incrementa la presión sobre las redes de distribución y sobre los sistemas de transmisión y transformación.

El problema aparece cuando la demanda supera la capacidad disponible de determinados elementos de la infraestructura.

De acuerdo con el diagnóstico del sistema, el agotamiento de la capacidad de transporte y transformación del área Caribe ha contribuido a la aparición de Demanda No Atendida.

En otras palabras, no necesariamente se trata de que no exista generación suficiente en todo momento, sino de que la electricidad disponible no puede ser transportada hasta determinados puntos en las condiciones requeridas.

El Caribe concentra la mayor parte de las restricciones

El panorama de restricciones del Sistema Interconectado Nacional también evidencia la vulnerabilidad de la región.

De las 202 restricciones identificadas en el SIN durante octubre de 2026, 82 se encuentran en condición de alerta o emergencia. De ellas, 51 están en alerta y 31 en emergencia.

La región Caribe concentra el 73 % de las restricciones que se encuentran en alerta o emergencia en el país, convirtiéndose en el principal foco de atención para la operación del sistema eléctrico.

Una restricción en alerta significa que el sistema opera dentro de sus límites de seguridad, pero que, ante una falla en la infraestructura, podría no ser posible atender toda la demanda.

En condición de emergencia el escenario es más delicado: se violan los límites de seguridad y el sistema no está en capacidad de atender completamente la demanda.

Es precisamente en este contexto donde las instrucciones del CND para desconectar carga funcionan como un mecanismo de protección. La desconexión de determinados circuitos permite evitar que una sobrecarga o una contingencia termine provocando una afectación mucho mayor sobre el sistema.

Sin embargo, para los usuarios la diferencia entre una desconexión preventiva y un racionamiento tradicional puede ser poco perceptible: en ambos casos se traduce en sectores que permanecen temporalmente sin electricidad.

El riesgo aumenta con la llegada de El Niño

El escenario adquiere mayor complejidad ante una condición hidrológica deficitaria asociada al fenómeno de El Niño.

Uno de los principales riesgos es el déficit de potencia durante el verano 2026-2027, debido a la posibilidad de que no existan recursos suficientes para atender la demanda máxima nacional.

A esto se suma el riesgo de déficit de energía si se cumplen varias condiciones simultáneamente: que la demanda crezca de acuerdo con el escenario medio proyectado por la UPME, que los aportes hídricos permanezcan por debajo de niveles históricos y que la condición deficitaria se extienda más allá de abril de 2027.

También resulta determinante el comportamiento de las plantas térmicas. Para evitar un escenario de déficit, la generación térmica tendría que llegar a los 100 GWh diarios en promedio y de manera continua desde ahora hasta abril de 2027.

El riesgo aumenta si se presentan indisponibilidades adicionales en la infraestructura eléctrica, problemas en el sector gas o cambios operativos que reduzcan la capacidad disponible del sistema.

Más presión sobre los costos de generación

El escenario planteado por XM también tiene una dimensión financiera. Una eventual mayor dependencia de las plantas térmicas implica un incremento de los costos asociados a los combustibles necesarios para generar electricidad, especialmente ante un evento de El Niño que reduzca la disponibilidad de generación hidráulica.

Otro factor de riesgo corresponde a los comercializadores que atienden usuarios finales y mantienen una elevada exposición a las compras de energía en bolsa, situación que puede aumentar su vulnerabilidad ante incrementos de los precios del mercado mayorista.

Un sistema sometido a una presión creciente

La combinación de temperaturas elevadas, aumento de la demanda, restricciones de infraestructura y un posible deterioro de las condiciones hidrológicas configura un escenario de especial atención para el sector eléctrico colombiano.

En el caso del Caribe, la situación ya tiene una manifestación concreta: 347 de las 362 instrucciones de desconexión de carga impartidas durante 2026 se ejecutaron en esta región y 3,21 GWh de demanda no fueron atendidos entre abril y octubre por razones de seguridad y confiabilidad.

El desafío para el sistema será evitar que estas desconexiones preventivas continúen aumentando y que las restricciones pasen de ser mecanismos puntuales de protección a convertirse en interrupciones cada vez más frecuentes para los usuarios.

El riesgo mayor para el sector eléctrico aparece si coinciden un crecimiento sostenido de la demanda, bajos aportes hídricos, insuficiente generación térmica y nuevas indisponibilidades en la infraestructura. Bajo ese escenario, la capacidad del Sistema Interconectado Nacional para atender de manera segura y confiable la demanda durante el verano 2026-2027 quedaría comprometida.

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