En la Batalla de Flores la reina del Carnaval lideró ‘un río de emociones’

‘Un Río de Emociones’ deslumbró en el Cumbiódromo de la Vía 40 en la Batalla de Flores 2026, donde miles de barranquilleros y visitantes disfrutan del desfile más emblemático del Carnaval con más de 14.000 danzantes, 73 grupos folclóricos y 18 carrozas y cerca de 39 orquestas y artistas en vivo que recorrieron los cuatro kilómetros de este desfile que da inicio a la Fiesta más grande de Colombia.

En el desfile que se realizó bajo el concepto Río de Emociones, la reina del Carnaval, Michelle Char Fernández, desfiló a bordo de su carroza Regina Imperatrix, desde donde lideró este río de tradición y cultura en un desfile que exaltó la fuerza ancestral, los ritmos de flautas y tambores, la fantasía, el color y reafirmó este primer gran evento del Cumbiódromo como una experiencia sensorial y emocional única en Colombia.

La Batalla de Flores contó con un robusto y articulado despliegue logístico que garantizó el orden, la seguridad y el bienestar de los asistentes durante el desfile más emblemático de la fiesta.

Vale resaltar que en esta edición del evento, el Carnaval de Barranquilla dio un paso histórico en el cuidado y la dignificación de sus protagonistas. Por primera vez, la Vía 40 contó con una Zona de Bienestar especialmente diseñada para los hacedores del Carnaval, reafirmando el compromiso de la organización con quienes, desde la tradición y el arte, mantienen viva la esencia de la fiesta.

Esta nueva Zona de Bienestar nace de la escucha activa y los espacios de diálogo sostenidos con hacedores y portadores de tradición, así como de las recomendaciones recogidas tras la edición anterior. En 2026, se consolida como una de las apuestas estratégicas lideradas por el director Juan José Jaramillo, enfocada en mejorar de manera concreta las condiciones de participación de quienes viven el Carnaval desde el hacer.

Ubicada en la Vía 40, corazón de los grandes desfiles, la Zona de Bienestar ofrece espacios de descanso, baños, puntos de hidratación, snacks e insumos para el cuidado personal, además de la entrega de souvenirs. Más que un área logística, es un gesto tangible de respeto y reconocimiento hacia quienes bailan, cantan, desfilan y sostienen el patrimonio cultural de la ciudad.