¿Por qué Petro sacó a Carlos Diago de Air-e intervenida?

  • Por SANTOS SUÁREZ BADILLO, Director de El Norte

La sorpresiva salida e inmediato reemplazo de Carlos Diago de la empresa Air-e, intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, ha tenido varias interpretaciones.

Una es que el gobierno necesitaba a alguien de confianza en tan importante cargo, lo que ya habría logrado con el nombrado y posesionado nuevo agente interventor; otra, que Diago cometió varios errores que hacían insostenible su permanencia en la orientación de la compañía intervenida; y una tercera, que el propietario de Air-e, Alberto Ríos Velilla, presionó su salida.

En la práctica esas tres razones sumadas habrían provocado la decisión del presidente Gustavo Petro, a través del nuevo superservicios, Libardo Márquez, de cambiar al agente interventor de Air-e, una empresa quebrada, que venía prestando un pésimo servicio y cobrando desbordadas tarifas de energía.

Comencemos por la primera: En un cargo de tanto impacto para millones de usuarios, se hace necesario contar con un funcionario de plena confianza del gobierno, que ahora tiene la responsabilidad de garantizar un buen servicio con tarifas justas.

Lo que se esté haciendo y se haga en adelante, tras la intervención, los usuarios lo ven y lo mirarán como acciones del gobierno que los beneficiarán o perjudicarán. Si bien Carlos Diago es un experto en el tema energético por sus conocimientos y vasta experiencia, no le garantizaba al gobierno la suficiente confianza para avanzar con diferentes medidas en sus propósitos de impactar favorablemente a los habitantes de Atlántico, La Guajira y Magdalena.

Errores e impacto político

Todo apunta a que el nuevo agente interventor, Edwin Palma, por sus antecedentes en el sector sindical, militancia en la izquierda y haber trabajado dos años en el presente gobierno como viceministro de Trabajo,  sí es prenda de garantía para orientar la empresa hacia donde quiere el presidente Petro Urrego.

Y en este escenario es claro y, no es un secreto, que cada acción positiva que favorezca a los usuarios del servicio de energía en el Caribe colombiano, tiene un efecto político. Es por ello que la salida de Diago y la entrada de Palma es una movida política más que técnica.

En cuanto a los errores del saliente agente especial interventor de Air-e, cometió algunos que habrían minado la confianza depositada en él por parte del saliente superintendente, Dagoberto Quiroga y del propio Petro.

El primer error fue político y consistió en reunirse con el alcalde Alejandro Char, pocos días después de haberse posesionado, para contarle que se les iba a dejar de cobrar a los usuarios la Opción Tarifaria, un alivio del 20 por ciento en la tarifa. El mandatario distrital, ante semejante “papayaso” no dudó un segundo y de inmediato lo comunicó a través de sus redes sociales, contándolo como si la medida hubiese sido gestionada por él.

Todos los medios digitales de inmediato difundieron la noticia citando como fuente al alcalde Alex Char, quien hábilmente capitalizó para su imagen una medida en la que él no tuvo absolutamente nada que ver.

De esta manera, una decisión que esperaban millones de usuarios de los tres departamentos señalados, nadie del Gobierno Nacional, que fue el que decidió eliminar el citado cobro, se encargó de comunicarla, lo que en marketing político es imperdonable.

Pudieron hacerlo el presidente Gustavo Petro, el ministro de Minas y Energía, el superservicios o el propio agente interventor, y ninguno de ellos lo hizo. Se les coló Char y eso provocó una molestia gigantesca en el jefe de Estado, quien luego salió a informar que ese y los que vienen, son logros de su gobierno; pero el impacto mediático en su favor ya se había debilitado.

Ingenuidad o novatada política

Algunos calificaron lo que hizo Carlos Diago como una ingenuidad y otros una novatada política, porque él no es político, sino un reconocido técnico y amplio conocedor del sector eléctrico.

Luego cazó una pelea de grueso calibre con el propietario de Air-e, Alberto Ríos, a quien llamó bandido por supuestas irregularidades en la empresa, como el haber creado otra compañía comercializadora paralela para quitarle los mejores clientes a Air-e.

En otros tiempos esa actitud anti Ríos la hubiese aplaudido Petro, pero según la periodista María Jimena Duzán, gracias a la mediación de la directora del DAPRE, Laura Sarabia,  las relaciones entre el jefe de gobierno y Ríos Velilla son ahora muy buenas y el empresario habría presionado la salida de Dagoberto Quiroga de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.

Es por ello que la versión según la cual el dueño de Air-e intervenida habría presionado para que sacaran a Diago, no es descabellada, dada la amistad que ahora tiene con Petro.

Y otro de los errores cometidos por el saliente agente interventor ya no es político, sino administrativo, y tiene que ver con haber distribuido los recibos de luz sin excluir la Opción Tarifaria; facturas que luego le tocó recoger para repartir las corregidas.

Lo que se vendría

Y como si fuera poco, aparentemente sin consultar a nadie, designó a varias personas expertas en el tema eléctrico para crear su equipo asesor. Eso en una empresa manejada por privados, es lo correcto, pero en una intervenida por el gobierno, es a otro precio. Quiere decir que ese fue otro error político.

El ingeniero electricista, Carlos Diago, fue designado como agente interventor el 11 de septiembre pasado, es decir, que estuvo en el cargo un mes y medio, tiempo durante el cual concedió entrevistas a diferentes medios locales y nacionales, revelando datos sensibles que demuestran la inviabilidad de Air-e, y que muy probablemente se dieron a conocer para justificar lo que se estaría cocinando: su liquidación para que otra firma la reemplace y que muy probablemente sea una empresa pública.

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