Colombia debe blindar su seguridad energética con una matriz diversificada, donde el carbón y el gas sigan siendo parte de la ecuación. La afirmación la hizo el presidente de Termotasajero, José David Montoya, durante el foro organizado por Anif – Centro de Estudios Económicos y Cree – Centro Regional de Estudios de Energía, “el futuro del sector energético y los retos hacia 2026”.
Montoya recordó que Colombia cuenta con una de las matrices más limpias de la región, sumado a un sistema regulatorio que le ha permitido al país evitar apagones durante más de tres décadas, un logro al alcance de muy pocos países. No obstante, advirtió que los retrasos en la entrada de nuevos proyectos y la falta de una planeación estratégica podrían poner en riesgo esa confiabilidad.
“El país debe dejar de ver las plantas térmicas como un mal necesario. Las plantas térmicas son un activo estratégico que garantiza la confiabilidad del sistema energético y que lo ha venido haciendo durante los últimos 30 años, aún en los momentos de crisis más complejos. No estigmaticemos ni al carbón ni al gas: ambos cumplen un rol fundamental para acompañar el crecimiento de la generación renovable”, afirmó.
El directivo explicó que, si bien es necesario incorporar nuevas fuentes de energía renovable, la experiencia internacional muestra que depender exclusivamente de ellas es insostenible. Casos recientes en Europa evidencian que sistemas demasiado expuestos a la intermitencia solar o eólica enfrentan problemas de abastecimiento y altos costos.

En ese contexto, Montoya planteó que Colombia debe considerar seriamente la construcción de nuevas plantas térmicas a carbón como respaldo firme y competitivo: “Pensar en incorporar un par de centrales a carbón no es una locura. Con precios de 3 dólares por millón de BTU (British Thermal Unit) en el mercado local, el carbón podría aportar energía firme y de base, liberando presión sobre el gas y permitiendo que este atienda a los millones de usuarios residenciales e industriales”, explicó.
Deterioro de herramientas clave
El presidente de Termotasajero también alertó sobre el deterioro de herramientas clave para la confiabilidad, como el Cargo por Confiabilidad, que en los últimos 20 años permitió asegurar la oferta energética, pero que hoy se ve comprometido por decisiones regulatorias.
“Se necesita una discusión abierta y sincera con la Comisión de Regulación de Energía y Gas – CREG. No podemos insistir de manera caprichosa en que la única expansión sea la solar, cuando sabemos claramente que entre las 5 y las 9 de la noche, horas clave para el consumo de energía, alguien tiene que responder por la energía firme que necesita el país”, advirtió.
Finalmente, instó a que el próximo gobierno impulse una planeación energética estratégica de largo plazo, que vaya más allá de los planes de expansión de la Upme, y que tenga como prioridad la confiabilidad y la diversificación de fuentes, que incluya la construcción de nuevas plantas de generación térmica.
“Colombia no puede caer en la trampa de estigmatizar recursos como el carbón o el gas. Lo que el país necesita es un análisis juicioso y realista que garantice la seguridad energética de los próximos años”, concluyó Montoya.
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