José Consuegra Bolívar, rector de la Universidad Simón Bolívar.

Rector de Unisimón advierte que la Ley de Competencias podría generar un “centralismo regional”

El sueño de la descentralización en Colombia, consagrado en la Constitución de 1991, enfrenta un nuevo obstáculo: la ambigüedad y la falta de claridad en el borrador de la Ley de Competencias que debe reglamentar la transferencia de responsabilidades y recursos a las regiones.

En ese sentido, José Consuegra Bolívar, rector de la Universidad Simón Bolívar, expresó serias inquietudes respecto a la implementación de la reciente reforma al Sistema General de Participaciones (SGP), advirtiendo que, si bien la reforma constitucional es trascendental para cerrar las brechas históricas, su marco normativo debe ser preciso para evitar que sea “un remedio peor a la enfermedad de la nefasta herencia colonizadora del centralismo”.

La Ley de Competencias es fundamental, ya que debe definir el marco normativo para trasladar responsabilidades desde la Nación hacia los departamentos y municipios, de manera acorde con los recursos territoriales que recibirán.

El borrador del proyecto, dado a conocer por el Gobierno nacional, ha generado múltiples interrogantes. El rector enfatizó la necesidad de claridad, pues es imprescindible determinar las funciones específicas que se transferirán a los entes territoriales para prevenir un aumento en el gasto público y el déficit fiscal de las regiones.

Otras dudas esenciales sobre la Ley de Competencias giran en torno a cuáles serán los proyectos y programas específicos en que podrán invertirse los nuevos recursos, cómo se manejarán los proyectos con impacto o influencia regional y cómo se llevará a cabo la veeduría o vigilancia de estas inversiones.

Una preocupación particular radica en el ámbito de la salud: el artículo 118 del borrador establece que el 90% de los recursos primarios del SGP en salud serán asignados a los Centros de Atención Primaria en Salud (CAPS), una figura nueva que se debate en la proyectada reforma del sector. Esta iniciativa es vista incluso como una reforma a la salud “por la puerta de atrás”.

El riesgo del “centralismo regional”

Más allá de los detalles fiscales y administrativos, el punto central de la advertencia es el objetivo final de la regionalización. Durante el Foro Descentralización, Competencias y Autonomía Regional, organizado por  la Academia Colombiana de Ciencias Económicas – Capítulo Caribe, y la Unisimón, el rector Consuegra insistió en que el país debe lograr una descentralización inclusiva.

El modelo centralista, que rigió durante 105 años bajo la Constitución de 1886, promovió un país de desarrollo injusto e inequitativo a nivel regional. La concentración de oportunidades se consolidó principalmente en el denominado “triángulo de oro”, integrado por Bogotá/Cundinamarca, Antioquia y Valle del Cauca, dejando a los territorios periféricos inundados de pobreza, injusticia y desigualdad.

La implementación adecuada de la reforma constitucional es crucial para evitar que la situación se revierta de manera parcializada. El llamado es a garantizar que todos los departamentos que conforman las regiones tengan las mismas posibilidades económicas, políticas y democráticas.

De no ser así, la Nación podría caer en un nuevo esquema de dominación: “que no pasemos de un centralismo nacional a un centralismo regional”.

La deuda histórica con la desigualdad

El llamado a la descentralización se da en el contexto de una nación abiertamente desigual. Estimativos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) de 2022 indican que Colombia necesitaría más de 10 generaciones para que el 10% más pobre de la población transite a un ingreso medio, una cifra superior a la de países como Brasil o China.

Colombia se ubica como la Nación más desigual de Latinoamérica, seguida por Brasil y México, según el informe sobre pobreza, prosperidad y planeta.

Los datos del Dane a 2024 confirman que la desigualdad sigue afectando desproporcionadamente a regiones históricamente rezagadas. Mientras la región de Bogotá Cundinamarca ostenta la tasa de incidencia de pobreza multidimensional más baja del país con un 5.3%, el panorama en otras zonas es crítico:

  • Amazonía-Orinoquía: 20.3% (la más alta).
  • Región Caribe: 18.5%.
  • Región Pacífica: 11.8%.

Históricamente, la región Caribe ha elevado formalmente su voz en torno a las problemáticas regionales y la exigencia de descentralización, reflejada en movimientos como la Liga Costeña hace 106 años.

Consuegra Bolívar enfatizó en que resolver la pobreza, la desigualdad y el centralismo son tareas pendientes que los colombianos deben resolver con urgencia. La implementación de la descentralización es sumamente trascendental para cerrar estas brechas que mantienen el rezago histórico.