Mientras el senador Iván Cepeda Castro se consolida como el rival a vencer, liderando con solidez las encuestas de Invamer y asegurando prácticamente su cupo en una segunda vuelta, la derecha colombiana parece estar autoliquidando sus posibilidades de éxito.
Los crecientes y agrios enfrentamientos entre las campañas de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella han dejado de ser simples roces programáticos para convertirse en una guerra abierta de descalificaciones que, según analistas y aliados, solo favorece al candidato del Pacto Histórico.
La tensión, que ya era latente, estalló este fin de semana tras la publicación de una portada en la revista Semana que vincula a Paloma Valencia con sectores cuestionados de la política tradicional. Sin embargo, el fuego cruzado subió de tono con la denuncia del expresidente Álvaro Uribe sobre el uso de inteligencia artificial para desprestigiar a la candidata uribista.
Videos editados muestran a Valencia junto a figuras como Juan Manuel Santos y Roy Barreras, una narrativa que busca presentarla como parte de una “unión” con los enemigos históricos del uribismo.
Desde el entorno de Valencia, se señala directamente a la campaña de De la Espriella de financiar estas estrategias de “guerra sucia” mediante el pago de influenciadores.
Guerra de “delfines” y estrategas
El conflicto ha escalado a un nivel personal entre los círculos más cercanos de ambos candidatos. Tomás Uribe, estratega clave de Valencia, acusó a Carlos Suárez —estratega digital de De la Espriella— de liderar la campaña de desprestigio contra su padre y la senadora.
La respuesta de Suárez no se hizo esperar, tildando a Tomás de “delfín” y asegurando que el país está cansado de que los apellidos heredados decidan el destino de la nación, refiriéndose al uribismo como un “trono” que ya no tiene dueño.
Incluso el propio expresidente Uribe entró en la contienda, recordando supuestos vínculos de Suárez con Iván Cepeda en procesos judiciales pasados, lo que provocó una respuesta desafiante del abogado penalista, quien afirmó que la “majestad presidencial” de Uribe fue algo que el exmandatario “nunca mereció”.
Un regalo para Iván Cepeda
A pesar de que Abelardo de la Espriella ha intentado enviar mensajes de conciliación, afirmando que las ofensas quedan “atrás”, sus aliados mantienen la ofensiva. Sectores de la derecha, como el senador electo Germán Rodríguez, han advertido con desesperación que por cada ataque interno hay un solo colombiano que festeja: Iván Cepeda.
La magnitud de la división es tal que pone en duda una eventual alianza en segunda vuelta. Mientras la derecha se desgasta en acusaciones de lealtad y traición, Cepeda observa desde la cima de los sondeos cómo sus contendientes fracturan la única posibilidad de conformar un frente unido que le arrebate la presidencia.
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