El panorama del comercio exterior colombiano enfrenta un momento de contrastes drásticos. Mientras la relación comercial con Ecuador se hunde en una espiral de aranceles derivada de tensiones políticas, el mercado venezolano emerge como una esperanza de recuperación para el empresariado nacional.
Así lo considera Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), quien indicó que la situación con Ecuador es una “circunstancia negativa impulsada por una disputa política que ha escalado a niveles personales entre los mandatarios de ambos países”.
Afirmó que lo que comenzó en enero como un arancel del 30% impuesto por el gobierno de Daniel Noboa, ha desencadenado una respuesta recíproca que hoy tiene los gravámenes en un asfixiante 100%, cerrando prácticamente el paso al comercio formal.
Este bloqueo arancelario pone en jaque un intercambio global que ronda los 3.000 millones de dólares (1.800 millones en exportaciones y 800 millones en importaciones).
Según Díaz, el impacto social y empresarial es profundo, dado que 2.700 empresas colombianas participan activamente en este mercado y hoy ven amenazada su estabilidad. Subrayó en que los aranceles impuestos por Ecuador le cierran la puerta al comercio formal.
“Se prevén despidos masivos y la posible desaparición de firmas que no cuentan con mercados alternativos, dado que la transición a nuevos destinos comerciales no ocurre de la noche a la mañana”, expresó el ejecutivo.
Esta parálisis diplomática parece tener una fecha de vencimiento lejana, ya que el presidente Noboa ha manifestado que no ve posibilidades de acuerdo antes de agosto.
Para el líder de Analdex, el gran reto es aislar el comercio de las “irritantes políticas” para que las diferencias ideológicas no terminen destruyendo la economía formal y el empleo.
Venezuela: El retorno a un “mercado natural”
En la otra cara de la moneda, Díaz presenta una visión optimista sobre Venezuela, país al que describe como un mercado natural para los productos colombianos, especialmente en sectores como alimentos, medicamentos y productos de aseo.
Esta recuperación se ve favorecida por factores geopolíticos externos, específicamente las licencias otorgadas por el gobierno de los Estados Unidos, que han permitido que entidades públicas venezolanas, como el Banco Central y los bancos públicos, salgan de la “lista OFAC”. Este alivio en las sanciones facilita las transacciones financieras y reaviva la confianza comercial.
Si bien el año pasado las exportaciones a Venezuela alcanzaron los 1.000 millones de dólares, Díaz es cauteloso pero propositivo al recordar que en el pasado se superaron los 6.000 millones. No obstante, advierte que la economía venezolana actual es apenas una cuarta parte de lo que fue, por lo que la recuperación será gradual.
El llamado al empresariado
Ante este escenario, el presidente de Analdex hace un llamado urgente a las empresas colombianas para que “estén atentas a lo que ocurre en Venezuela”, instándolas a diseñar planes de negocio claros que identifiquen oportunidades y gestionen riesgos de manera profesional.
Simultáneamente, Analdex continúa trabajando en el fortalecimiento de las pymes exportadoras a través de convenios de capacitación para que logren recorrer “la última milla” y participen con éxito en el comercio internacional, buscando así mitigar las pérdidas generadas por las barreras en otros mercados.
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