El canal tradicional en Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Según el más reciente estudio de Fenaltiendas, la unidad de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), las tiendas de barrio han pasado de un entorno de crecimiento a un “modo de supervivencia”, debido a una combinación de menor consumo, caída en la rentabilidad y un aumento sostenido de los costos operativos.
De acuerdo con el informe, el 47,27% de los tenderos reporta una disminución en sus márgenes, lo que refleja una pérdida significativa en su capacidad para generar utilidades.
Aunque la mayoría de los negocios mantiene cierta estabilidad operativa, un preocupante 16,36% se encuentra en situación crítica, con reservas financieras para sostenerse menos de tres meses. Esta resistencia actual no responde a un entorno saludable, sino a ajustes defensivos para evitar la quiebra.
El golpe de los costos y proveedores A diferencia de otros periodos, el principal factor de presión no es la competencia de otros formatos, sino los costos fijos. El 60,45% de los microempresarios destina más del 10% de sus ingresos mensuales exclusivamente al pago de arriendo y servicios públicos, convirtiéndose estos en la mayor amenaza para la viabilidad del negocio.
A esto se suma un endurecimiento en las condiciones de abastecimiento. El 39,55% de los tenderos reporta mayores restricciones por parte de sus proveedores, quienes ahora exigen pagos de contado (20,91%) y han reducido los plazos de crédito (11,82%), limitando drásticamente el flujo de caja y la capacidad de maniobra de los comerciantes.
Cambios en el consumo por pérdida de poder adquisitivo El bolsillo de los colombianos también está pasando factura al sector. El 50,45% de los tenderos afirma que sus clientes tienen menos dinero disponible en comparación con el cierre de 2025.
Este deterioro del poder adquisitivo ha provocado que el 45% de los compradores solicite con frecuencia marcas económicas o sustitutos baratos ante el incremento de precios derivado de la inflación y los impuestos a bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados.
Inseguridad y rezago tecnológico
La crisis económica se ve agravada por un entorno de orden público deteriorado. Dos de cada tres tenderos (64%) consideran que la inseguridad ha aumentado notoriamente. Como respuesta, el 29% ha tenido que invertir en rejas, alarmas o cámaras, mientras que otro 29% ha optado por cerrar sus locales más temprano para protegerse de la delincuencia.
Por último, el estudio destaca un marcado rezago digital que profundiza la vulnerabilidad: el 85,45% de las tiendas aún no cuenta con sistemas POS y casi la mitad (49,55%) no utiliza herramientas básicas como WhatsApp o redes sociales para gestionar sus ventas.
Ante este panorama, Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, hizo un llamado urgente para implementar estrategias que alivien los costos operativos, mejoren el acceso al financiamiento y aceleren la adopción tecnológica en este sector vital para la economía del país.
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