Según el más reciente reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y la FAO, basado en la Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES), la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares colombianos descendió al 21,1% en 2025, lo que representa una caída de 4,4 puntos porcentuales respecto al 25,5% registrado en 2024.
El avance más esperanzador se observa en la lucha contra la desnutrición extrema. El país logró que 779 mil personas salieran de la situación de inseguridad alimentaria grave el año pasado.
A nivel nacional, la inseguridad alimentaria grave en hogares pasó del 5,0% al 3,4%, una variación estadísticamente significativa que refleja una mejora real en el acceso a alimentos de quienes se encontraban en las condiciones más críticas.
Brechas de género y educación
A pesar del optimismo nacional, los datos analizados bajo la lupa de la equidad revelan que la vulnerabilidad no se distribuye de manera uniforme.
De acuerdo con la directora del Dane, Piedad Urdinola, los hogares liderados por mujeres continúan enfrentando mayores barreras: en 2025, la prevalencia de inseguridad alimentaria en hogares con jefatura femenina fue del 23,1%, cifra notablemente superior al 19,4% registrado en hogares con jefatura masculina.
La educación y la percepción de pobreza también emergen como factores determinantes. El reporte indica que en hogares donde el jefe o la jefa no tiene ningún nivel educativo, la inseguridad alimentaria se dispara al 45,7%, mientras que en aquellos con educación superior el índice es de apenas el 9,1%. Asimismo, el 42,2% de los hogares que se autoperciben como pobres sufren de inseguridad alimentaria, frente a un 8,4% en los hogares que no se consideran en esa situación.
Chocó en alerta y el avance del Atlántico
El mapa del hambre en Colombia muestra contrastes profundos. En un extremo se encuentra el departamento del Chocó, que no solo presenta la prevalencia más alta de inseguridad alimentaria moderada o grave con un 56,8%, sino que sufrió un deterioro alarmante en su indicador de inseguridad grave, pasando del 6,4% en 2024 al 17,9% en 2025.
Por el contrario, el departamento del Atlántico registró un comportamiento positivo y una mejora estadísticamente significativa. La inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares del Atlántico descendió del 40,0% en 2024 al 33,0% en 2025, una reducción de 7,1 puntos porcentuales.
En cuanto a la inseguridad alimentaria grave, el departamento también mostró avances, bajando del 9,3% al 6,2% en el mismo periodo. No obstante, en términos poblacionales, aún se estima que más de un millón de personas en el Atlántico viven con algún grado de inseguridad alimentaria.
La directora del Dane, destacó que estas mediciones son fundamentales para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2:
Hambre Cero. Si bien las cifras generales de 2025 invitan a la celebración, la persistencia de las brechas regionales y de género recuerda que el camino hacia la seguridad alimentaria total en Colombia aún requiere intervenciones focalizadas en las poblaciones más desprotegidas.
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