El sector de la construcción en Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos, con indicadores que reflejan un retroceso de 15 años en la producción de vivienda, según denunció Guillermo Herrera, presidente de Camacol.
Bajo la administración del presidente Petro, el gremio señala que el sector no recibió la atención necesaria, lo que ha resultado en una caída superior al 15% en los lanzamientos de nuevas unidades y una reducción del 10% en las ventas. Lo más preocupante para la economía nacional es la caída de casi el 19% en las iniciaciones de obra, el rubro que más empleos genera en el país.
De acuerdo con Herrera, el ritmo de construcción actual es de aproximadamente 109,000 unidades anuales, niveles que no se veían desde el año 2011. Esta situación ha dejado una profunda “factura social“: cerca de 55,000 familias se vieron obligadas a desistir de la compra de su casa en los últimos cuatro años.
La capacidad de acceso se desplomó drásticamente, pues mientras que antes del gobierno actual 8 de cada 10 hogares de bajos ingresos podían acceder a una vivienda si ahorraban y pedían subsidio, hoy esa cifra es de solo 2.4 de cada 10.
La transición hacia “Casa Milagro“
Ante este panorama, Camacol ha manifestado su optimismo frente a la propuesta de la administración entrante de Abelardo De La Espriella, que planea reactivar el sector bajo el programa “Casa Milagro” (anteriormente Mi Casa Ya), con una ambiciosa meta de construir un millón de viviendas.
El gremio ya ha mantenido reuniones con el equipo designado, incluyendo al ministro Jaime Andrés Beltrán, para alinear visiones sobre la reactivación.
Para que este programa sea exitoso y sostenible, Camacol, en alianza con Asobancaria, Asocajas y el Banco Interamericano de Desarrollo, propone una serie de ajustes fundamentales:
Eficiencia presupuestal: El nuevo diseño de “Casa Milagro” debería ser un 40% más barato para el presupuesto nacional, adaptándose a las restricciones fiscales y al sobreendeudamiento actual.
Eliminación de burocracia: El gremio pide eliminar los trámites ante entidades públicas, como la exigencia del sistema Sisbén para entrar en la lista de beneficiarios, argumentando que este requisito no reportó beneficios reales.
Focalización en los más vulnerables: Se propone que la mayoría de los subsidios se destinen prioritariamente a hogares que ganan hasta un salario mínimo y medio.
Prioridad en la cuota inicial: Herrera enfatizó la necesidad de apoyar más el subsidio a la cuota inicial que los subsidios a la tasa de interés.
Impulso al ahorro: Se plantea la reactivación de las cuentas AFC para fomentar el ahorro en hogares de clase media, permitiendo que los descuentos tributarios se traduzcan directamente en fondos para comprar vivienda.

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