La Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) hizo un llamado a la prudencia frente a la intención de legislar de manera apresurada sobre la inteligencia artificial en el país.
Durante su intervención en la mesa técnica de la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes respecto al Proyecto de Ley 025 de 2026 Cámara, el gremio sostuvo que la velocidad de la evolución tecnológica no debe traducirse automáticamente en una carrera desmedida por regular.
Según expuso la organización, el desarrollo normativo no debe ser una reacción intempestiva ante la tecnología, sino un proceso riguroso basado en la identificación de riesgos reales y vacíos legales específicos.
En lugar de imponer nuevas obligaciones como punto de partida, AmCham planteó evaluar primero el marco jurídico vigente en áreas como protección de datos, derecho del consumidor, propiedad intelectual, competencia y responsabilidad civil o penal para determinar dónde existen brechas verdaderas.
Durante el debate, Santiago Marroquín, vicepresidente ejecutivo de AmCham Colombia, resaltó las oportunidades de la inteligencia artificial para elevar la productividad y modernizar el Estado, pero advirtió sobre los peligros de la prisa regulatoria.
“Mientras más rápido evoluciona una tecnología, mayor cuidado debemos tener antes de convertir en obligaciones legales conceptos que pueden cambiar profundamente en pocos meses”, afirmó Marroquín.
En esa misma línea, el vicepresidente ejecutivo y el gremio advirtieron que regulaciones excesivas o rígidas podrían convertirse en graves barreras para la innovación de pequeñas empresas, startups y universidades, frenando directamente la productividad nacional.
La entidad señaló que exigencias manejables para grandes corporaciones resultarían desproporcionadas para actores más pequeños del ecosistema tecnológico, limitando la adopción de herramientas clave para cerrar brechas económicas.
Para evitar un freno al desarrollo, AmCham Colombia propuso avanzar hacia una regulación habilitante, flexible, tecnológicamente neutral y proporcional al nivel de riesgo de cada uso de la inteligencia artificial.
De acuerdo con el gremio, el reto de Colombia radica en proteger los derechos fundamentales y generar confianza ciudadana sin sacrificar la inversión, la competitividad ni la conexión con los ecosistemas globales de innovación.

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