En el marco del Congreso de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), importantes ejecutivos del sector energético colombiano abrieron un debate crucial sobre la oportunidad y los desafíos logísticos que implicaría importar gas natural desde Venezuela para abastecer la demanda nacional.
Durante el panel, los líderes de la industria analizaron desde la disponibilidad real del recurso en las cuencas venezolanas hasta el estado de la infraestructura de transporte y la convivencia entre las importaciones y los proyectos de producción local.
La discusión inició con la intervención de María Beatriz Antequera, gerente de Calamarí, empresa importadora de Gas Natural Licuado, quien confirmó que la existencia del recurso en territorio venezolano es un hecho indiscutible.
Destacó que en el oriente venezolano se producen diariamente cerca de 15 millones de pies cúbicos de gas. No obstante, enfatizó que el principal reto no es la abundancia del energético, sino las condiciones técnicas y la logística requerida para trasladarlo hacia Colombia.
Se arrancaría con una primera fase
A su turno, Jorge Henao, gerente de la Transportadora de Gas Internacional (TGI), detalló las alternativas viables en el corto y mediano plazo. Explicó que en el occidente venezolano, en la cuenca del lago de Maracaibo, existen 60 millones de pies cúbicos de gas disponibles que podrían comprimirse y transportarse hacia Colombia.
Para ello, Henao ratificó la absoluta disposición de TGI para adecuar y poner a punto el gasoducto Antonio Ricaurte —una infraestructura de 220 kilómetros de longitud que conecta la costa del lago de Maracaibo con la estación Ballena en La Guajira.
Esta primera fase requeriría inversiones de adecuación y permitiría cubrir cerca del 6% del consumo nacional de gas. Asimismo, precisó que para volúmenes mayores (provenientes del oriente de Venezuela o del campo Cardón IV) se requerirían proyectos con periodos de maduración de entre 4 y 5 años.
Inversiones requeridas para mantener el suministro continuo
Por su parte, Alberto Consuegra, CEO de Amazónica LNG, respaldó el diagnóstico técnico de TGI, señalando que si bien hay disponibilidad inicial, se necesitan cuantiosas inversiones en transporte, exploración y producción para garantizar un flujo continuo a largo plazo.
Consuegra recordó que la capacidad nominal del tubo alcanza los 250 millones de pies cúbicos diarios, pero advirtió que el deterioro y la falta de mantenimiento de las instalaciones en Venezuela exigen un trabajo profundo de reconstrucción antes de comprometer volúmenes de mayor escala.
Prioridad nacional sin cerrar la puerta a fuentes externas
Finalmente, Jesús Uries, CEO de la Regasificadora del Pacífico, abordó la coyuntura desde la urgencia del mercado colombiano, afirmando que dada la magnitud de la necesidad energética actual, cualquier fuente de suministro externo es bienvenida. Sin embargo, enfatizó que el enfoque estratégico de Colombia debe ser desarrollar primero la cartera de proyectos locales pendientes.
Uries concluyó que la eventual entrada de gas venezolano no debe interpretarse como una amenaza para la viabilidad de los proyectos de regasificación e infraestructura en desarrollo en el país, citando casos internacionales como Estados Unidos o Argentina, donde el flujo de importaciones y exportaciones convivió sin frenar las inversiones internas.
Noticia relacionada: https://elnorte.com.co/disparada-la-importacion-de-gas-en-colombia-ya-alcanza-el-224-del-abastecimiento-total/

Más historias
La estrategia de la ANLA para dinamizar licenciamiento ambiental
Avanzan tres proyectos clave de regasificación para garantizar seguridad energética
Adopta un Hogar entregó la primera vivienda en Antioquia