Atlántico llega a 71 mujeres asesinadas en 2026: tres fueron víctimas de ataques criminales en Soledad este domingo

La violencia contra las mujeres sigue encendiendo las alarmas en el departamento. Los tres homicidios registrados durante la madrugada del 8 de noviembre elevaron a 71 el número de víctimas en lo corrido del año, según el consolidado que se toma como referencia para este balance. Organizaciones sociales reclaman medidas urgentes de protección y una declaratoria de emergencia.

La violencia homicida contra las mujeres en el Atlántico continúa dejando cifras alarmantes. El departamento llegó a 71 mujeres asesinadas en lo que va de 2026, luego de los tres crímenes registrados durante la madrugada de este domingo 8 de noviembre en el municipio de Soledad.

Los nuevos casos representan otro campanazo de alerta sobre la inseguridad que enfrentan las mujeres en el territorio y la necesidad de fortalecer las acciones institucionales para prevenir los ataques y esclarecer los homicidios.

Uno de los ataques ocurrió en Terranova II, donde fueron asesinadas Morelhith Blanco Cisneros, de 36 años, y su hija Yisbely Onnaly Blanco Cisneros, de 14. Las dos, de nacionalidad venezolana, fueron interceptadas por hombres que se movilizaban en una motocicleta cuando caminaban por inmediaciones de la iglesia Jesucristo el Señor Rey de Reyes.

De acuerdo con las primeras informaciones, las víctimas se dirigían hacia una fiesta cuando fueron atacadas a tiros. Ambas murieron en el lugar. Las autoridades adelantan las investigaciones para establecer los móviles del doble homicidio y dar con los responsables.

El tercer caso corresponde a Kelly Johana Villa Gómez, de 32 años, también de nacionalidad venezolana, quien fue asesinada a bala en el sector de invasión conocido como Los Ángeles, en Soledad. Este crimen se suma a los dos homicidios ocurridos en Terranova y eleva a tres el número de mujeres asesinadas en el municipio durante la madrugada del domingo.

Organizaciones de mujeres piden declarar la emergencia

El incremento de los asesinatos ha generado preocupación entre las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, que vienen advirtiendo sobre la gravedad de la violencia que afecta a esta población en el Atlántico.

Ruth Pareja, integrante de la Mesa Amplia de Mujeres del departamento, manifestó a Caracol Radio que la situación requiere una respuesta inmediata de las autoridades y cuestionó la falta de atención a las denuncias que han presentado las lideresas y organizaciones sociales.

Entre las solicitudes se encuentra la convocatoria de una mesa urgente de trabajo y la declaratoria de emergencia en el departamento, siguiendo los mecanismos contemplados en la Ley 2294 de 2023.

Pareja aseguró que estas peticiones han sido planteadas mediante comunicados y pronunciamientos públicos, pero que hasta ahora no han recibido la respuesta esperada.

La representante de las organizaciones sociales también pidió a la Gobernación del Atlántico y a las alcaldías asumir un papel más activo frente a esta problemática y convocar a las lideresas para construir medidas que permitan enfrentar las distintas formas de violencia contra las mujeres.

Una alerta que va más allá de las cifras

El panorama resulta todavía más preocupante por las denuncias de organizaciones sociales sobre la presunta instrumentalización de mujeres por parte de estructuras criminales que operan en Barranquilla y los municipios del área metropolitana.

Según las alertas conocidas públicamente, organizaciones delincuenciales estarían presionando a algunas mujeres para que participen en sus actividades ilegales. Quienes se niegan a colaborar quedarían expuestas a amenazas y agresiones. Esta es una de las hipótesis que han sido planteadas por voceras sociales y que requiere investigaciones de las autoridades.

Los tres asesinatos ocurridos en Soledad vuelven a poner en evidencia la dimensión de la violencia homicida contra las mujeres en el Atlántico. Mientras las cifras continúan aumentando, las organizaciones defensoras de sus derechos insisten en que no basta con registrar los crímenes: se necesitan acciones de prevención, protección e investigación que eviten que más mujeres sigan perdiendo la vida.