El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Fatih Birol, emitió una alerta calificando la situación actual como “muy grave” y advirtiendo que el mundo se enfrenta a una crisis energética sin precedentes que podría superar cualquier registro histórico.
Birol afirmó que la magnitud de la emergencia actual ya ha sobrepasado el impacto de las dos grandes crisis petroleras de la década de 1970 combinadas.
De acuerdo con el alto funcionario, mientras que en los años 70 el mundo perdió un total de diez millones de barriles diarios, la crisis actual ya ha provocado la pérdida de once millones de barriles diarios. Este déficit es consecuencia directa de la escalada de hostilidades en el Golfo Pérsico, que incluye ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta de la república islámica.
El panorama es especialmente crítico debido a la parálisis del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo vital por donde transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas. Birol subrayó que la reapertura de este corredor al transporte internacional es la única solución para mitigar la crisis, dado que el paso permanece prácticamente bloqueado tras los ataques iniciados a finales de febrero.
La infraestructura energética regional ha sufrido daños devastadores; se reporta que al menos 40 instalaciones en nueve países de Medio Oriente han sido gravemente afectadas. Entre los daños más significativos se encuentra el ataque israelí al yacimiento de gas natural de South Pars, en Irán, lo que ha generado una gran incertidumbre sobre la estabilidad del suministro a largo plazo.
Amenaza inminente para la economía global
El impacto económico ya se refleja en los mercados internacionales, donde el precio del crudo ha superado los 100 dólares por barril. Birol advirtió que la economía global se enfrenta a una “amenaza muy grave” y fue enfático al señalar que “ningún país será inmune a los efectos de esta crisis si el conflicto persiste”.
En medio de esta tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha exigido a Teherán la apertura total del estrecho bajo la amenaza de atacar infraestructuras eléctricas iraníes. Por su parte, Irán ha advertido que tomará represalias contra instalaciones energéticas y plantas de desalinización en otros países de la región si su red es atacada nuevamente.
El director de la AIE, quien tiene previsto reunirse con el primer ministro australiano Anthony Albanese antes de continuar su gira por Asia, hizo un llamado urgente a la cooperación internacional y a una resolución rápida del conflicto para evitar un colapso económico de alcance global.

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