Colombia enfrenta una crisis inminente en su seguridad energética, derivada de la falta de transparencia en los datos del mercado, una planeación deficiente y una creciente inestabilidad regulatoria que está ahuyentando la inversión. Así lo aseguró Natalia Gutiérrez, presidente de Acolgen.
Uno de los puntos más críticos señalados por Gutiérrez es la falta de información pública. Denunció que el operador del mercado, XM, ha dejado de publicar los balances de energía firme y el estado de los proyectos desde hace seis meses, una práctica que se mantuvo durante 30 años. “Nos tiene a oscuras con esa información”, afirmó, resaltando que estos datos son el “termómetro” indispensable para que los agentes del sector planeen inversiones con los 6 a 7 años de antelación que requiere el sistema.
Sin este colchón de información y con retrasos sistemáticos en proyectos —especialmente en La Guajira—, el margen de maniobra se ha evaporado. “Actualmente, los márgenes de oferta y demanda son negativos para los años 2026 y 2027, lo que significa que el país ya no cuenta con el respaldo necesario para enfrentar fenómenos climáticos extremos”, afirmó.
Inestabilidad regulatoria y “señales de expropiación”
La presidente de Acolgen fue enfática al criticar la gestión del Gobierno Nacional, señalando que la confianza inversionista se ha visto minada por decretos y resoluciones que calificó como “fragantemente ilegales”. Gutiérrez mencionó que incluso calificadoras internacionales, como Fitch Ratings, han advertido que los cambios propuestos por el gobierno podrían desincentivar la inversión y aumentar el riesgo de escasez.
“Las señales en los últimos decretos son casi que de expropiación“, sentenció, explicando que los generadores han invertido más de 140 billones de pesos bajo un contrato de confianza que hoy consideran roto. Como consecuencia, para el 2026 apenas ha entrado el 0.6% de la energía que se esperaba en el sistema.
La urgencia de energía firme: plantas térmicas o hidráulicas
Ante el crecimiento acelerado de la demanda, Gutiérrez advirtió que las energías renovables, como la solar y la eólica, “no son suficientes por sí solas debido a que no aportan la firmeza necesaria”. Para evitar un racionamiento, Colombia requiere con urgencia la incorporación de energía firme.
Específicamente, se indicó que para el año 2026 el país necesitaría una nueva planta térmica o una hidráulica con capacidad de entre 200 y 300 megavatios solo para equilibrar la oferta con la demanda. Para el 2027, esta necesidad aumentaría a una planta de al menos 500 megavatios de energía firme.
Puntualizó el gremio que el panorama es sombrío si no se toman decisiones técnicas inmediatas. Un apagón en Colombia, según las cifras de Acolgen, no solo afectaría la prestación de servicios esenciales en hogares y hospitales, sino que podría costarle al país 5 puntos del PIB, con un impacto económico estimado en 250.000 millones de pesos por cada hora sin servicio.

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