Arroceros advierten sobre un nuevo paro nacional por la crisis del sector

La crisis económica que golpea al sector arrocero colombiano vuelve a encender las alarmas. Los productores contemplan la posibilidad de convocar un nuevo paro nacional ante las dificultades para recuperar los costos de producción, la caída de la rentabilidad y la falta de soluciones que les permitan garantizar la sostenibilidad de sus cultivos.

Aunque hasta el momento no se ha confirmado una fecha para el inicio de nuevas movilizaciones, el descontento crece en las principales regiones productoras del país, donde los agricultores consideran que las medidas adoptadas por el Gobierno nacional no han sido suficientes para superar la coyuntura.

Entre las principales preocupaciones del gremio se encuentran los bajos precios que reciben por sus cosechas, el encarecimiento de los fertilizantes y otros insumos agrícolas, las dificultades para comercializar el arroz nacional y la competencia de las importaciones, factores que amenazan los ingresos de miles de familias campesinas.

Fedearroz pide medidas urgentes

La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) solicitó al Ministerio de Agricultura adoptar medidas urgentes para aliviar las obligaciones financieras de los productores y fortalecer los mecanismos de comercialización del cereal.

En un pronunciamiento del 29 de septiembre, el gremio advirtió que los precios registrados durante 2025 y 2026 no han permitido recuperar los costos de producción, situación que deteriora la capacidad de pago de los agricultores y pone en riesgo la continuidad de sus actividades.

La refinanciación de las deudas y la implementación de herramientas que faciliten la venta de las cosechas figuran entre las necesidades planteadas por los productores, que reclaman soluciones estructurales frente a una crisis que afecta la rentabilidad del negocio arrocero.

A esta situación se suma la reducción cercana al 30 % de las áreas sembradas bajo sistemas de riego, según los datos atribuidos a Fedearroz en los reportes sobre la coyuntura. Esta disminución refleja las dificultades que enfrentan los agricultores para mantener sus inversiones y planificar nuevos ciclos productivos.

El arroz importado, otra preocupación

Uno de los factores que más inquieta a los productores es el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos, que contempla una reducción progresiva de los aranceles para el arroz estadounidense hasta llegar al 0 % en 2030.

Los arroceros temen que la entrada de producto importado en condiciones de mayor competencia ejerza una presión adicional sobre los precios internos y dificulte la comercialización de las cosechas nacionales.

El gremio considera que el país necesita fortalecer su producción agrícola y establecer condiciones que permitan competir sin poner en riesgo la rentabilidad de los cultivadores. La preocupación es mayor en un escenario en el que los costos de los insumos continúan siendo un factor determinante para la economía de las explotaciones agrícolas.

Gobierno revisa recursos y mecanismos de importación

Frente a las reclamaciones, el Ministerio de Agricultura anunció una revisión de los recursos parafiscales del sector arrocero y de los resultados de las subastas para importar arroz estadounidense.

La cartera busca verificar la ejecución y destinación de esos recursos, así como evaluar los mecanismos relacionados con la comercialización y el abastecimiento del cereal.

Sin embargo, los productores insisten en que se requieren decisiones concretas que se traduzcan en mejores condiciones para vender sus cosechas, atender sus compromisos financieros y garantizar la continuidad de la actividad agrícola.

Tolima y Huila, entre las regiones en alerta

El malestar se siente especialmente en departamentos como Tolima y Huila, además de Meta, Boyacá y otras zonas productoras del país.

En Tolima, municipios como Espinal, Saldaña y Purificación concentran una importante actividad arrocera y figuran entre los territorios donde las dificultades económicas del sector generan preocupación.

Líderes de los productores, entre ellos el agricultor Alejandro Trujillo, han cuestionado la insuficiencia de los apoyos gubernamentales y de las medidas anunciadas para responder a la crisis.

Por ahora, la convocatoria de un nuevo paro nacional dependerá de las decisiones que adopten las organizaciones arroceras y de los resultados de las conversaciones con el Gobierno.

El panorama mantiene en vilo al sector, que espera respuestas frente a los precios, las deudas y la competencia internacional. Si no se producen avances concretos, la posibilidad de nuevas jornadas de protesta continuará sobre la mesa, en medio de la incertidumbre que afrontan los cultivadores de uno de los renglones tradicionales de la agricultura colombiana.