La polémica alrededor de los debates presidenciales volvió a escalar esta semana luego de que el candidato de izquierda, Iván Cepeda, reiterara su llamado a sostener un cara a cara con su contendor, Abelardo de la Espriella, a quien acusó de evitar una confrontación directa de propuestas en plena recta final hacia la segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio.
La controversia surge después de que De la Espriella planteara que los debates no solo incluyan a los aspirantes presidenciales, sino también a sus respectivas fórmulas vicepresidenciales, una condición que ha sido rechazada por la campaña de Cepeda.
Según el candidato del Pacto Histórico, los colombianos esperan escuchar directamente a quienes aspiran a ocupar la Casa de Nariño y no presenciar un formato que, a su juicio, diluye la responsabilidad política de los aspirantes principales.
Cepeda ha insistido en varios escenarios en la necesidad de un encuentro directo para contrastar visiones sobre temas como seguridad, economía, paz y reformas sociales. Incluso, en días recientes intensificó sus críticas contra De la Espriella y volvió a exigir públicamente que acepte un debate sin intermediarios ni condiciones adicionales.
Por su parte, De la Espriella ha defendido la inclusión de los candidatos a la Vicepresidencia argumentando que los ciudadanos también tienen derecho a conocer las propuestas y capacidades de quienes podrían asumir la jefatura del Estado en caso de una eventual ausencia del presidente.
Esa postura ha sido respaldada por sectores de su campaña, que consideran que el debate debe ampliarse para ofrecer una visión más completa de las fórmulas electorales.
Los desencuentros
La discusión se suma a una serie de desencuentros que han dificultado la realización de un debate presidencial entre ambos candidatos.
Desde la primera vuelta, las campañas han mantenido diferencias sobre los organizadores, las reglas del encuentro y las garantías para su desarrollo. A comienzos de junio, incluso se frustró la posibilidad de un cara a cara tras desacuerdos sobre el formato y las condiciones planteadas por cada equipo.
Mientras crece la expectativa ciudadana por un eventual encuentro, analistas y distintos sectores de opinión han advertido que la ausencia de un debate entre los dos finalistas limita la posibilidad de que los electores contrasten propuestas y evalúen directamente las capacidades de quienes disputan la Presidencia.
En medio de una campaña marcada por la polarización y los ataques mutuos, la presión para que Cepeda y De la Espriella se sienten frente a frente continúa aumentando a pocos días de la decisiva jornada electoral.
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