Tras la operación militar ejecutada por los Estados Unidos en territorio venezolano la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, el panorama humano comienza a esclarecerse a través de reportes extraoficiales.
Mientras el país asimila la captura de Nicolás Maduro por parte del equipo Delta Force, las informaciones provenientes de diversas fuentes indican un saldo trágico concentrado principalmente en las filas castrenses venezolanas.
A falta de un balance oficial por parte de las autoridades locales, los reportes internacionales y de organizaciones civiles ofrecen las primeras estimaciones.
Según información difundida por medios como The New York Times, citando a un funcionario, se contabilizan al menos 40 personas fallecidas. Por su parte, la organización Médicos Unidos de Venezuela ha reportado un total de 90 heridos, quienes están siendo atendidos en dos hospitales militares.
La mayoría de los afectados son integrantes de las fuerzas militares venezolanas, quienes se encontraban en los puntos estratégicos que fueron blanco de los bombardeos estadounidenses.
Estos centros asistenciales castrenses permanecen bajo una situación de alta presión debido al flujo de lesionados tras los enfrentamientos que habrían provocado el señalado número de muertos y heridos en Venezuela.
Objetivos de la incursión y bajas estadounidenses
La operación, ordenada por el presidente Donald Trump, no se extendió por todo el país, sino que se concentró en instalaciones clave para la defensa y el mando del gobierno de Maduro.
Específicamente fueron atacados el Fuerte Tiuna en Caracas, sede del Ministerio de Defensa; Base aérea La Carlota, en la capital y la Base aérea El Libertador, ubicada en Palo Negro, estado Aragua.
En contraste con las cifras reportadas en el bando del país sudamericano sobre muertos y heridos en Venezuela, el presidente Donald Trump ofreció un balance desde su residencia en Florida, calificando la misión como un éxito rotundo. Según el mandatario, las bajas estadounidenses fueron mínimas, reportando únicamente dos militares heridos durante el fuego cruzado, ninguno de ellos de gravedad.
Incertidumbre y control político
Mientras se procesan estas cifras, la tensión política se intensifica. Estados Unidos ha manifestado su intención de asumir el control del país durante un proceso de transición tras la captura de Maduro, quien ya se encuentra en suelo estadounidense a la espera de juicio.
No obstante, esta postura ha sido rechazada tajantemente por Delcy Rodríguez, quien, en su calidad de presidenta designada por el chavismo, aseguró que Venezuela no se convertirá en una colonia.
La situación en las calles de las principales ciudades se describe como una tensa calma, marcada por la incertidumbre sobre el futuro mando del país y el impacto total de esta incursión militar en la infraestructura y la sociedad civil.
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