Deslizamientos e inundaciones en la frontera entre Nepal y China dejan 553 muertos y más de 1.400 desaparecidos

La tragedia, provocada por el colapso de un glaciar en el Himalaya, arrasó comunidades, carreteras y puentes. Los equipos de rescate continúan buscando sobrevivientes mientras crece el temor por nuevas inundaciones.

La tragedia provocada por deslizamientos e inundaciones en la frontera entre Nepal y China deja hasta el momento un saldo de 553 personas muertas y más de 1.400 desaparecidas, de acuerdo con los balances provisionales de las autoridades de ambos países.

El desastre se produjo esta semana en una extensa zona del Himalaya, donde el colapso de una masa glaciar desencadenó una enorme avalancha de hielo, rocas, barro y agua que descendió por los valles y terminó provocando graves inundaciones en territorio nepalí y en la región china del Tíbet.

La fuerza de la corriente arrasó viviendas, carreteras, puentes y otras estructuras ubicadas a lo largo de los ríos. Entre las zonas más afectadas se encuentra el distrito de Rasuwa, en Nepal, además de sectores próximos al puerto de Gyirong, en el Tíbet.

Más de 1.400 personas continúan desaparecidas

Uno de los mayores desafíos para las autoridades es establecer el número definitivo de víctimas. Más de 1.400 personas permanecen desaparecidas, entre ellas ciudadanos extranjeros que se encontraban en la región por motivos turísticos, laborales o religiosos.

Los reportes indican que hay ciudadanos de diferentes países entre los desaparecidos, incluidos peregrinos que se dirigían hacia el monte Kailash y trabajadores vinculados a proyectos hidroeléctricos.

Las autoridades advierten que las cifras pueden seguir cambiando mientras avanzan las operaciones de búsqueda y se logra acceder a zonas que permanecen aisladas por el lodo, las rocas y la destrucción de las vías de comunicación.

Continúa el riesgo de nuevas inundaciones

A las labores de rescate se suma otro peligro: la posibilidad de que se produzcan nuevas inundaciones y deslizamientos.

El colapso del glaciar y el desplazamiento masivo de sedimentos generaron acumulaciones de agua en sectores montañosos. Las autoridades mantienen vigilancia sobre estos cuerpos de agua ante el riesgo de que puedan desbordarse y provocar nuevas riadas.

Las operaciones de rescate han tenido que ser interrumpidas temporalmente en algunos sectores debido a las condiciones de seguridad, aunque posteriormente fueron reanudadas con la participación de equipos militares, helicópteros y personal especializado.

Una de las peores tragedias naturales de la región

La magnitud del desastre ha obligado a desplegar importantes recursos para localizar a los desaparecidos y atender a miles de personas afectadas.

Los expertos han señalado que el colapso glaciar desencadenó una cadena de fenómenos que convirtió rápidamente el material desprendido en un gigantesco flujo de agua y sedimentos. La avalancha llegó a recorrer decenas de kilómetros, modificando incluso el curso de algunos ríos y destruyendo infraestructura estratégica.

Mientras Nepal y China intensifican las labores de emergencia, familiares de los desaparecidos permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos.

La prioridad ahora es rescatar a quienes puedan continuar con vida, recuperar los cuerpos y evitar que nuevos deslizamientos e inundaciones aumenten todavía más el número de víctimas.

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