Una tormenta invernal de proporciones históricas ha comenzado a azotar el territorio continental de los Estados Unidos, dejando a su paso una mezcla peligrosa de nieve, lluvia helada y temperaturas polares que ponen en riesgo a cerca de 230 millones de personas.
El fenómeno, que se extiende a lo largo de 2.900 kilómetros desde Arizona hasta la costa este, ha sido calificado por expertos como uno de los peores eventos climáticos en las últimas cuatro décadas.
La magnitud del sistema frontal ha obligado a 14 estados y al Distrito de Columbia a declarar el estado de emergencia para canalizar recursos y anticipar desastres. Se ha declarado el estado de emergencia en Nueva York, Arkansas, Alabama, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Luisiana, Maryland, Misisipi, Misuri, Pensilvania, Tennessee, Texas y Virginia, además de la ciudad de Washington D.C.
Los principales riesgos por esta tormenta identificados por el Servicio Meteorológico Nacional (NWS) incluyen:
Acumulación catastrófica de hielo: Se prevén cortes de energía prolongados y daños severos a la infraestructura y árboles.
Condiciones viales imposibles: Las autoridades advierten que las carreteras se volverán extremadamente peligrosas o intransitables, instando a la población a permanecer en sus hogares.
Frío extremo: El descenso térmico representa una amenaza mortal, incluso para quienes están bajo techo, si se producen interrupciones en los servicios de gas o electricidad.
Colapso logístico: Ya se han cancelado más de 6.000 vuelos en todo el país, afectando severamente centros de conexión como Texas.

El factor climático y la respuesta política
Desde una perspectiva científica, esta tormenta es el resultado de una compleja combinación: un río atmosférico del Pacífico, aire cálido del Golfo de México y un vórtice polar que empuja aire ártico hacia el sur. Aunque los expertos señalan que el cambio climático genera inviernos más cortos, también advierten que una atmósfera más cálida retiene más humedad, lo que deriva en nevadas mucho más intensas.
Por su parte, el presidente Donald Trump ha asegurado que su administración mantiene una coordinación estrecha con las autoridades estatales y que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) está totalmente preparada para responder.
Sin embargo, el mandatario también ha generado controversia al utilizar sus redes sociales para cuestionar el calentamiento global ante las bajas temperaturas récord, refiriéndose a los defensores del medio ambiente como “insurrectos ambientales”.
Preparativos en las principales ciudades
- Nueva York: La ciudad espera acumulaciones de hasta 35 centímetros de nieve y ha desplegado a 2.000 trabajadores de saneamiento para esparcir sal en las calles.
- Houston: Tras la traumática experiencia de 2021, el alcalde ha abierto 12 refugios y la población ha acudido masivamente a los supermercados para abastecerse de agua, alimentos y generadores.
- Washington D.C.: Se ha solicitado la asistencia de la Guardia Nacional para enfrentar una acumulación de nieve que podría alcanzar los 25 centímetros y obligar al cierre de escuelas.

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