En un movimiento legal estratégico que redefine el juicio contra la cúpula chavista, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha presentado una nueva imputación contra Nicolás Maduro.
La modificación más significativa del documento es la supresión de gran parte de las referencias al denominado Cartel de los Soles, eliminando la mención de Maduro como el supuesto líder de dicha estructura.
En su lugar, la Fiscalía describe ahora la organización como un “sistema de clientelismo”. Mientras que la acusación original de 2020, emitida por un gran jurado, mencionaba al “Cartel de los Soles” en 32 ocasiones y sostenía que Maduro ayudó a gestionar y liderar el grupo, el texto actualizado reduce drásticamente estas alusiones a solo dos menciones.
Expertos y analistas señalan que este ajuste responde a una necesidad procesal en las cortes estadounidenses. A diferencia de las designaciones políticas o terroristas que Washington puede hacer de manera unilateral, en un juicio los fiscales deben presentar pruebas fehacientes de la existencia de una estructura criminal organizada.
Dado que organismos como la DEA y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito nunca han incluido al Cartel de los Soles en sus informes técnicos sobre organizaciones de tráfico, el cambio a un “sistema clientelista” facilita la labor probatoria de la Fiscalía.
Bajo esta nueva definición, se alega que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción” donde las élites se enriquecen mediante el narcotráfico, fluyendo las ganancias hacia funcionarios que operan en este sistema jerárquico.
Nuevos implicados y cargos criminales
A pesar de suavizar el lenguaje sobre el cartel, la nueva acusación es más amplia en su alcance personal. Por primera vez, se incluye a Cilia Flores, esposa de Maduro, señalada por presuntamente aceptar cientos de miles de dólares en sobornos para facilitar reuniones con narcotraficantes.
La lista de seis acusados la completan Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo del mandatario; Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, líder del Tren de Aragua, quien habría ofrecido protección armada para cargamentos de droga; y otros dos colaboradores vinculados a redes de corrupción estatal.
Los cargos formales contra Maduro y sus co-conspiradores incluyen conspiración para cometer narcoterrorismo, importación de cocaína a EE. UU. y posesión de armamento pesado, incluyendo ametralladoras y artefactos destructivos.
El documento sostiene que el grupo ha colaborado durante décadas con organizaciones como las FARC, el ELN, el Cartel de Sinaloa y Los Zetas,.
Disonancia entre la justicia y la política
Este giro legal contrasta con la retórica pública de altos funcionarios en Washington. Mientras el sistema judicial rebaja la caracterización del grupo como una organización verificable, el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, mantienen públicamente que Maduro es el líder del Cartel de los Soles.
Rubio llegó a declarar recientemente que, a pesar de los tecnicismos legales, el líder de dicho cartel ya se encuentra bajo custodia estadounidense en el Distrito Sur de Nueva York.
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