“El agua es el próximo carbono”, advierten expertos de ERM

En medio de una de las crisis hídricas más apremiantes de las últimas décadas, Colombia enfrenta serios desafíos en la gestión del agua, acentuados por el cambio climático. Alteraciones en los patrones de lluvia, aumento de temperaturas y eventos extremos, han afectado la disponibilidad, calidad y distribución del recurso. Según datos oficiales, en zonas como Bogotá y el suroeste de Antioquia, el estrés hídrico ha llegado a niveles críticos, afectando tanto a las poblaciones urbanas como a sectores productivos clave como la agricultura.

Pero el agua no solo es un recurso vital para las personas y los ecosistemas. También es un insumo estratégico para la industria. De hecho, la Organización de las Naciones Unidas estima que un 20% del agua extraída a nivel global se destina a usos industriales. En Colombia, el panorama es similar: el sector agrícola y de postcosecha representa el 43,2% del uso del agua, seguido por la generación hidroeléctrica (25,5%) y la industria (alrededor del 13%).

En este contexto, las empresas están cada vez más llamadas a ser parte activa de la solución. No se trata únicamente de reducir el consumo, sino de gestionar el agua de manera responsable, eficiente y con una mirada de largo plazo, mediante un proceso que no solo involucre las operaciones directas, sino también con una perspectiva de cadena de valor (aspecto clave para considerar a los grupos de interés). La presión social, los riesgos regulatorios y las implicaciones reputacionales, hacen que el manejo del agua sea hoy una cuestión estratégica.

El agua es el próximo carbono”, han advertido expertos de ERM, la consultora de sostenibilidad más grande del mundo. Las empresas deben comprender los riesgos físicos y transicionales (normativos, tecnológicos, de mercado, y reputacionales) que implica la escasez hídrica. Por ejemplo, una operación industrial puede verse afectada si una sequía impone restricciones en el suministro, si la licencia de captación es retirada, o si una comunidad reclama el acceso prioritario al recurso. Además, el desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial–y su dependencia de centros de datos con altos requerimientos de enfriamiento– añade nuevas presiones a los sistemas hídricos.

En un escenario de creciente escasez hídrica, las empresas que no gestionen adecuadamente sus riesgos asociados al agua verán comprometida su continuidad operativa y su licencia social para operar. Hoy más que nunca, la sostenibilidad hídrica debe incorporarse en la estrategia corporativa, desde la toma de decisiones de inversión hasta el diseño de procesos y el relacionamiento comunitario”, afirma Juan Guerra, partner de ERM.

Medidas ejemplares

Frente a este panorama, algunas empresas en Colombia han comenzado a tomar medidas ejemplares, PepsiCo Colombia, con su programa ‘Cero Descargas Líquidas’ en Funza, recircula el 90% del agua en sus procesos industriales; Smurfit Kappa invirtió más de 7 millones de dólares en una planta de tratamiento de aguas residuales en Barranquilla, reduciendo un 80% la carga orgánica y generando biogás; Coca-Cola FEMSA en Tocancipá alcanzó un rendimiento de 1.28 litros de agua por litro de bebida producida, siendo reconocida por sus estándares de reúso.

Además de estas iniciativas individuales, hay empresas que están adoptando un enfoque sistemático y basado en ciencia para evaluar sus riesgos hídricos y definir acciones. Entre 2024 y 2025 (1 de abril de 2024 al 31 de marzo de 2025), ERM desarrolló 1.994 proyectos de gestión del agua en todo el mundo. Se analizó su gestión hídrica, para alinearse con mejores prácticas y diseñar estrategias que incluyeran la economía circular, la eficiencia, y el relacionamiento con las comunidades en las cuencas donde operan.

En Colombia, “ERM ha trabajado con compañías de los sectores de energía, oil and gas, construcción,  alimentos, entre otros, promoviendo evaluaciones de riesgo; planes de acción; adopción de estándares como el de la Alianza para la Gestión Sostenible del Agua (A4WS); desarrollo de metodologías para calcular el aporte volumétrico del agua de proyectos de compensación (obligatorios y voluntarios); implementación de soluciones digitales para la gestión del recurso hídrico, entre otros” explica Guerra.

La crisis del agua exige una respuesta multisectorial. Las empresas no solo tienen la capacidad, sino también la responsabilidad de liderar la transformación hacia una gestión sostenible del recurso, y ERM trabaja de la mano con ellas.