El ejército de Israel perpetró este miércoles la mayor campaña de ataques aéreos registrada desde el inicio de las hostilidades en Líbano, alcanzando más de 100 objetivos calificados como centros de mando de Hezbolá en tan solo 10 minutos.
La ofensiva, que incluyó el lanzamiento de unas 160 bombas, ha dejado un saldo devastador de al menos 254 muertos y más de 1.100 heridos, según cifras de la Defensa Civil libanesa.
Los bombardeos sacudieron simultáneamente los suburbios del sur de Beirut, el sur del país y el oriental Valle de la Becá.
El impacto ha sido tal que los hospitales de la capital se encuentran desbordados, lo que obligó al sindicato de médicos a solicitar la presencia inmediata de especialistas y donaciones urgentes de sangre.
En el centro de Beirut, donde no se emitieron avisos previos de evacuación, edificios civiles quedaron reducidos a escombros, dejando a residentes atrapados en los pisos superiores.
Una tregua en entredicho
Esta escalada de violencia ocurre apenas horas después de que se anunciara un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán. Sin embargo, la implementación del acuerdo ha generado una profunda crisis diplomática.
El primer ministro Benjamin Netanyahu y el presidente Donald Trump han sido enfáticos al declarar que Líbano no forma parte del acuerdo y es considerado un “conflicto aparte”. “Seguimos golpeándolos con fuerza”, afirmó Netanyahu.
Teherán sostiene que el cese de hostilidades sí incluía el territorio libanés y calificó los ataques como una violación “clara y abierta” de la tregua.
Fuentes cercanas a Hezbolá indicaron que el grupo había dejado de atacar objetivos israelíes el miércoles en señal de adhesión al pacto, pero tras la ofensiva, denunciaron la “agresión bárbara” de Israel.
Repercusiones regionales e internacionales
La respuesta de Irán no se ha hecho esperar. Como represalia directa por los bombardeos, las agencias estatales iraníes anunciaron la suspensión del paso de petroleros por el estrecho de Ormuz, bloqueando un corredor vital para el comercio mundial de crudo.
Asimismo, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que prepara una “respuesta dura” que hará que los agresores se arrepientan.
Desde la ONU, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, calificó la magnitud de la destrucción como “espantosa”, señalando que tal matanza poco después de un acuerdo de paz “desafía toda lógica”.
Crisis humanitaria sin precedentes
Desde que el conflicto se intensificó a principios de marzo, más de 1.500 personas han muerto en Líbano, incluyendo a 130 niños.
La guerra ha provocado el desplazamiento de 1,2 millones de personas —uno de cada cinco habitantes del país—, quienes ahora se refugian en escuelas abarrotadas, tiendas de campaña o en sus propios vehículos ante la destrucción sistemática de aldeas cercanas a la frontera.
Mientras Israel insiste en crear una “zona de seguridad” hasta el río Litani, la población civil libanesa enfrenta un colapso económico y social total. “Líbano ya no puede más”, sentenció Ahmed Harm, un ciudadano desplazado en Beirut.
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