La amenaza del presidente Donald Trump de imponer aranceles a países europeos si no respaldan la compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos generó una reacción inmediata y contundente en Europa, tanto a nivel institucional como político y social.
Gobiernos, líderes de la Unión Europea y jefes de Estado coincidieron en rechazar cualquier intento de presión económica vinculada a la soberanía territorial, advirtiendo que este enfoque pone en riesgo las relaciones transatlánticas y los principios básicos del derecho internacional.
De acuerdo con el informe ¿Qué pasó hoy en Estados Unidos? De la Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia), desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue enfática al señalar que la integridad territorial y la soberanía son principios fundamentales del derecho internacional, esenciales no solo para Europa sino para la comunidad internacional en su conjunto.
En un mensaje público, subrayó que la Unión Europea mantiene un interés compartido con Estados Unidos en la paz y la seguridad del Ártico, particularmente en el marco de la OTAN, pero advirtió que el uso de aranceles “socavaría las relaciones transatlánticas y podría desencadenar una peligrosa espiral descendente”.
Von der Leyen reiteró que la UE se mantiene “plenamente solidaria con Dinamarca y con el pueblo de Groenlandia” y llamó a privilegiar el diálogo.
En la misma línea se expresó el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, quien respaldó la posición danesa y sostuvo que Europa actuará de forma coordinada y unida frente a cualquier intento de coerción económica. Ambos líderes coincidieron en que Groenlandia ya forma parte del sistema de seguridad colectiva de la OTAN y que no existe justificación para condicionar el comercio a una cesión territorial.
Desde Copenhague, el canciller danés Lars Løkke Rasmussen calificó el anuncio de Trump como una “sorpresa”, especialmente después de lo que describió como reuniones “constructivas” recientes con altos funcionarios estadounidenses en Washington. El gobierno danés reiteró que Groenlandia no está en venta y que su futuro corresponde exclusivamente a los groenlandeses y al Reino de Dinamarca.
Ejercicios de entrenamiento y coordinación defensiva
Autoridades danesas también señalaron que el despliegue reciente de tropas europeas en la isla responde a ejercicios de entrenamiento y coordinación defensiva en el Ártico, no a provocaciones contra Estados Unidos.
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, adoptó un tono inusualmente directo al condenar la amenaza arancelaria. En un mensaje público afirmó que aplicar tarifas a aliados por actuar en defensa de la seguridad colectiva de la OTAN es “completamente incorrecto”, y anunció que Londres planteará el asunto directamente ante la administración estadounidense.
Francia y Alemania también reiteraron su respaldo a Dinamarca y rechazaron que Groenlandia pueda ser objeto de negociación comercial o geopolítica.
La tensión se trasladó además al plano social. En Groenlandia, cientos de personas se manifestaron en Nuuk, desafiando el frío y la lluvia, para defender la autodeterminación del territorio y rechazar cualquier intento de adquisición extranjera. En Copenhague, miles de manifestantes marcharon portando banderas danesas y groenlandesas, con consignas como “Hands Off” y mensajes críticos hacia Washington.
Los manifestantes coincidieron en que permitir la venta de Groenlandia sentaría un precedente peligroso para los países pequeños. En paralelo, Chipre, que ostenta la presidencia rotatoria de la Unión Europea, convocó a una reunión de emergencia de los embajadores de los 27 países del bloque, reflejando la preocupación por el impacto que la amenaza de Trump podría tener en la cohesión europea y en las relaciones comerciales con Estados Unidos.
En conjunto, las reacciones europeas muestran un frente ampliamente unido en defensa de la soberanía de Groenlandia y de Dinamarca, así como una creciente inquietud por el uso de aranceles como instrumento de presión geopolítica entre aliados.
Funcionarios europeos advirtieron que este tipo de medidas no solo pone en riesgo acuerdos comerciales vigentes, sino que también debilita a la OTAN y beneficia indirectamente a actores como Rusia y China, a quienes Trump dice querer contener.
*Con información de AmCham Colombia.

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