En el marco del reciente Foro ANDEG, el presidente de Fenalcarbón, Carlos Cante, envió un mensaje de optimismo frente al panorama energético de Colombia bajo el nuevo gobierno del presidente Abelardo de la Espriella.
Cante aseguró que el sector minero-energético celebra la llegada de un equipo técnico que “habla el mismo idioma” y que promete dejar atrás la ideología para dar paso a la soberanía energética.
Tras años de debates antagónicos sobre el futuro de los recursos del subsuelo, el dirigente gremial fue enfático en que el gremio ve con excelentes ojos la conformación del nuevo gabinete.
Destacó especialmente la designación de María Noemí Arboleda como ministra de Energía, valorando su perfil experto en el sector de la energía eléctrica. Asimismo, el sector minero aplaudió los nombramientos de Luis Francisco Madriñán como viceministro de Minas y de Armando Cuello en el Viceministerio de Energía.
Para Fenalcarbón, estas decisiones representan la oportunidad de aprovechar la “caja fuerte” de recursos que el país posee en su subsuelo de manera responsable y con estricto respeto a la norma ambiental. “Tenemos que pasar ya de esos 4 años de la ideología a la soberanía”, puntualizó el líder gremial, recordando que el carbón ha sido históricamente el soporte que ha evitado que Colombia se apague.
El carbón como escudo ante la crisis global y las alertas de apagón
A nivel global, la demanda energética no para de crecer debido al auge de los centros de datos y la inteligencia artificial. Frente a una geopolítica volátil que amenaza constantemente el suministro de gas —como ocurrió con el conflicto entre Rusia y Ucrania—, depender de una sola fuente es un riesgo inaceptable para la seguridad nacional.
En Colombia, a pesar de contar con una importante matriz hidroeléctrica y proyectos renovables en expansión, el carbón y el gas siguen siendo un soporte indispensable. Cante señaló que durante la sequía de 2025, el carbón respaldó el sistema y, para este 2026, se proyecta que alcance una participación de hasta el 20% para garantizar que los hogares e industrias sigan funcionando.
Millonarios proyectos y generación de empleo local
Para cubrir la brecha existente entre la oferta y la demanda, el sector estima que el país requiere incorporar entre 600 y 800 megavatios de energía firme basada en carbón. Para lograrlo, ya existen planes concretos sobre la mesa.
Plantas gemelas de Gecelca: Está planteada la construcción de un complejo de lecho fluidizado en la región del San Jorge bajo el esquema de zona franca. Este proyecto aportaría 437 megavatios adicionales y demandaría unas 5.000 toneladas de carbón al día.
Centrales térmicas de menor escala: Se contempla el desarrollo de proyectos de hasta 99.19 megavatios. Estas plantas, que serían licenciadas por las corporaciones ambientales regionales, estiman inversiones de aproximadamente 15 millones de euros por proyecto.
Además del blindaje eléctrico, estos nuevos desarrollos representan un motor de reactivación económica para las regiones, estimando la creación de cerca de 1.000 empleos permanentes en zonas clave como el San Jorge.
El argumento económico: Carbón vs. Gas importado
Cante insistió en que el país debe superar la manipulación del concepto de “transición energética” —que a su juicio pretendía marchitar las industrias extractivas— y avanzar hacia un modelo de diversificación productiva.
La diferencia de costos económicos es contundente: mientras el millón de BTU de gas importado se cotiza en 19 dólares, el millón de BTU de carbón nacional apenas cuesta 2.5 dólares.
Aunque el costo de capital (CAPEX) para estas tecnologías térmicas es elevado, el costo de operación (OPEX) garantiza un alivio financiero masivo a largo plazo.
Retos urgentes: Deudas, burocracia y tecnología
A pesar de las proyecciones positivas, el éxito de esta estrategia de soberanía energética depende de resolver cuellos de botella críticos:
Saneamiento financiero: El sistema adeuda actualmente 2.1 billones de pesos a las generadoras térmicas. De esta cifra, entre 150.000 y 200.000 millones corresponden a deudas con los pequeños productores de carbón, quienes no pueden soportar plazos de pago de hasta 120 días sin arriesgar el cierre de sus operaciones
Liberación de puntos de conexión: Es urgente resolver el acaparamiento de los puntos de transmisión eléctrica por parte de proyectos renovables inviables que nunca se construirán, impidiendo la conexión de energía firme
Diplomacia tecnológica: La tecnología avanzada para estas plantas térmicas limpias se encuentra concentrada en Japón y China. El gremio solicita apoyo al Gobierno Nacional para agilizar la diplomacia comercial que permita adquirir estos equipos y acelerar los tiempos de construcción.
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