El gobierno del presidente electo, Abelardo de la Espriella, comenzará su mandato con un ambicioso plan de ajuste fiscal que combinará una reforma tributaria enfocada en reducir los impuestos a las empresas, con un recorte cercano a los 60 billones de pesos en el gasto público.
El anuncio fue hecho por el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez., asegurando que la prioridad de la nueva administración será recuperar la confianza de los mercados y corregir el deterioro de las finanzas públicas antes de pensar en incrementar la carga tributaria de los colombianos.
En ese sentido, Gómez Martínez fue enfático en señalar que el Estado deberá dar primero una señal de austeridad.
“Lo primero que hay que mandar es un mensaje de austeridad y después pensamos en nuevas fuentes de ingresos”, afirmó el futuro jefe de la cartera económica, al explicar que el ajuste fiscal será indispensable para reducir el déficit y estabilizar las cuentas nacionales.
Gómez sostuvo que el nuevo gobierno presentará una reforma tributaria con un enfoque distinto al propuesto por la administración saliente. En lugar de aumentar la carga impositiva, la iniciativa buscará reducir los impuestos que pagan las empresas con el propósito de incentivar la inversión privada, fortalecer la competitividad y promover la generación de empleo formal.
Será un estímulo para la economía
El economista explicó que una menor carga tributaria para el sector productivo puede convertirse en un estímulo para la economía, siempre y cuando vaya acompañada de un manejo responsable del gasto público y de una política de disciplina fiscal.
El ajuste previsto ascendería a 60 billones de pesos, una cifra que, según Gómez, permitirá avanzar hacia la meta de reducir el déficit fiscal hasta niveles cercanos al 3 % del Producto Interno Bruto (PIB) en los próximos años.
Para lograrlo, el Ministerio de Hacienda revisará detalladamente la estructura del presupuesto nacional con el fin de contener el crecimiento del gasto y disminuirlo en términos reales.
El ministro designado también dejó abierta la posibilidad de impulsar una reorganización del Estado mediante la revisión de entidades públicas e incluso la eventual fusión de algunos ministerios, al considerar que el tamaño actual del aparato estatal resulta financieramente difícil de sostener.
Fuertes críticas a reforma del gobierno saliente
En ese contexto, Gómez lanzó fuertes críticas contra la reforma tributaria anunciada por el gobierno saliente, calificándola como “el último gesto de irresponsabilidad”. A su juicio, presentar una iniciativa para aumentar el recaudo cuando restan pocas semanas para el cambio de administración envía una señal equivocada y traslada al próximo gobierno un debate que debería abordarse desde una estrategia integral de ajuste fiscal.
Los anuncios del futuro ministro han generado expectativa entre los sectores empresariales y los analistas económicos, quienes coinciden en que el principal desafío será encontrar un equilibrio entre la reducción de impuestos, el recorte del gasto y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
El nuevo equipo económico deberá asumir el manejo de un panorama complejo, marcado por un elevado déficit fiscal, una deuda pública superior al 60 % del PIB y un presupuesto con importantes presiones de gasto.
En ese escenario, la reforma tributaria y el plan de austeridad serán las primeras apuestas del gobierno de Abelardo de la Espriella para enviar un mensaje de disciplina fiscal y recuperar la confianza de inversionistas y agentes económicos, sin comprometer la estabilidad macroeconómica del país.
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